EE.UU.: avanza una virtual nacionalización de la industria automotriz

De acuerdo al principio de acuerdo al que llegaron hoy Bush y los demócratas, a cambio del salvataje - bastante menor a los u$s 34.000 millones pedidos- las empresas tendrán que rendir cuentas a un “zar del auto“, con amplísimos poderes y designado por la Casa Blanca, y el Gobierno se convertiría en el principal acreedor y accionista de las compañías.

10deDiciembrede2008a las17:31

La Casa Blanca y los demócratas del Congreso alcanzaron un principio de acuerdo sobre el paquete de rescate de 15.000 millones de dólares para la industria del motor, que podría incluso votarse hoy, según fuentes legislativas.
 
El acuerdo, que todavía levanta reticencias entre algunos republicanos, contiene la creación de la figura de un supervisor o ‘zar‘, nombrado por la Casa Blanca, que vigilará el cumplimiento de los planes de viabilidad e incluso podrá forzar a las empresas del motor a ir a la bancarrota si no cumplen con su reestructuración.
 
La ayuda del Congreso proveerá a General Motors y Chrysler un respiro financiero para seguir con sus operaciones, lo que les evitará tener que ir a la bancarrota este mismo mes o a principios del año próximo.
 
Ford se encuentra en una situación algo más desahogada y podría no necesitar participar del rescate del Gobierno, al menos en esta primera fase, según fuentes del sector.
 
Con esta ayuda, las empresas automovilísticas podrán seguir operando hasta marzo, fecha en la que tendrán que pactar con el nuevo Congreso y el Gobierno de Barack Obama unos nuevos planes de viabilidad a largo plazo.
 
También dará a las empresas tiempo para poder renegociar las prestaciones sociales y laborales con sus sindicatos, así como sus obligaciones con sus propios acreedores.
 
El subjefe de Gabinete de la Casa Blanca, Joel Kaplan, dijo hoy en una rueda de prensa que aunque las empresas del motor reciban ayudas, ello “no es licencia para que continúen con una mala gestión (empresarial) y malos planes de negocios”.
 
El plan de rescate podría votarse hoy en la Cámara de Representantes, pero es poco probable que esto ocurra en el Senado, donde se necesita al menos el apoyo de diez senadores republicanos para que la medida llegue a buen puerto.
 
Existe la amenaza de que los republicanos puedan torpedear la votación en el Senado, donde los demócratas no tienen los 60 votos mínimos necesarios para superar las tácticas dilatorias de la minoría.
 
Sobre ese posible escenario, Kaplan insistió en que el proyecto de ley tiene suficientes salvaguardas y que la propia Casa Blanca insistió desde el principio de las negociaciones sobre la urgencia de la ‘viabilidad‘ del sector.
 
Una vez aprobado por el Senado, el proyecto de ley sería enviado al despacho presidencial, con el objetivo de que las empresas reciban el salvavidas la próxima semana y puedan mantenerse a flote al menos hasta marzo de 2009.

Para el 31 de marzo, las tres empresas deben detallar un plan de viabilidad a largo plazo, y el acuerdo prevé que se suspenda la ayuda a las compañías que no cumplan con los requisitos trazados.
 
Aunque el paquete de rescate no se acerca a los 34.000 millones de dólares que pidieron la semana pasada las tres empresas, sí es suficiente para que estas eviten el despido de miles de trabajadores.

Además, entre otros elementos, los demócratas accedieron finalmente a que el dinero salga de un fondo a cargo del Departamento de Energía para la fabricación de autos más eficientes y ecológicos.
 
A cambio de la intervención del Gobierno, las empresas tendrán que rendir cuentas a un “zar del auto”, designado por la Casa Blanca, y el Gobierno se convertiría en el principal acreedor y accionista de las compañías.
 
Ese ‘zar del auto‘ tendrá plenos poderes para supervisar

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