Avanzan en el Congreso la moratoria y el blanqueo

Con los votos justos, el oficialismo aprobó esta madrugada el controvertido proyecto del Gobierno.

11deDiciembrede2008a las07:29

De manera agónica, con los apoyos justos, el oficialismo y una veintena de legisladores aliados aprobaron en general esta madrugada en la Cámara de Diputados el megaplán anticrisis del Gobierno. El proyecto, que tuvo apenas un par de semanas de debate, incluye un polémico blanqueo de divisas y el perdón del delito de evasión, más una moratoria de deudas previsionales e impositivas que favorece a las pymes y a las grandes empresas.

Tras ser aprobada con 132 votos a favor ?se requerían 129 como mínimo? y 83 en contra, la iniciativa partió raudamente al Senado. Pocas veces un proyecto tan importante se ha debatido con tanta urgencia. La justificación del oficialismo es que son medidas indispensables para estimular la economía, alicaída por los efectos de la crisis financiera internacional.

"Sistemas similares se instrumentaron en México, Sudáfrica, Gran Bretaña, Bélgica y España", enfatizó el oficialista Gustavo Marconato, presidente de la Comisión de Presupuesto. Para la oposición, en cambio, la lectura es unívoca: este proyecto se concibió como un "traje a medida" para favorecer a los "amigos del poder".

Las críticas opositoras advirtieron que, de aprobarse la ley, el país abrirá sus puertas al lavado de dinero y perdonará no sólo a los evasores, sino también a quienes cometieron delitos más complejos, como el cohecho o la defraudación. Alertaron, además, que la moratoria destruirá la cultura tributaria consolidada en el último tiempo, ya que no contempla premio alguno para los que cumplieron con sus obligaciones.

Pero, por sobre todo, la oposición coincidió en un pronóstico: las tres herramientas que propone la iniciativa -moratoria, blanqueo de divisas y la regularización del trabajo en negro- no lograrán estimular la economía porque falta un elemento clave: la confianza.

La sesión tuvo un inicio dramático ante la desesperación del antes inexpugnable bloque oficialista por arañar el quórum. La oposición aguardaba detrás de las cortinas. Cuando el tablero marcó el quórum con el ingreso del siempre leal Eduardo Lorenzo Borocotó, el oficialismo amagó con dejar a la oposición sin debate y aprobar sin más el polémico proyecto. La oposición, desencajada, por un momento no supo cómo reaccionar; protestó y no se animó a retirarse. Salvó al oficialismo de aprobar la iniciativa en medio de un escándalo.

El proyecto de ley tuvo como eje principal de discusión el blanqueo de divisas. Aquí se probaron las lealtades: ex aliados incondicionales del oficialismo, como Miguel Bonasso (Diálogo por Buenos Aires) y Vilma Ibarra (Encuentro Social), fueron dos de los más críticos al megaplán, mientras que Paola Spátola (Guardia Peronista), que se había sumado al interbloque de peronistas disidentes, sorprendió con la arenga de que este proyecto debía votarse "por unanimidad".

Por lo demás, los líderes de bloque se mantuvieron en sus posturas previas. "El blanqueo es una puerta abierta al ingreso integral del narcotráfico de la Argentina. El dinero lavado sirve para comprar jueces, funcionarios, policías. El círculo se cierra: droga, efedrina, recursos económicos", fustigó Oscar Aguad (UCR).

Por la Coalición Cívica, la diputada Patricia Bullrich (Capital) enfatizó que, más que proyecto anticrisis, "es un paquete de la crisis del poder, porque echa mano de recursos sin reparar en si su origen es el lavado de dinero, el narcotráfico o el terrorismo". Y se exaltó: "¡Déjense de joder y tengan pelotas: voten en contra!".

El kirchnerista Luis Cigogna le respondió furioso: "No vamos a tolerar que nos digan que es una ley de amnistía. Es una falta de respeto, una falsedad y una infamia".

También Pro cuestionó el paquete anticrisis: "No sabemos si esta ley se hace para que i

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