Siete razones para desconfiar - Por Ignacio Iriarte (*)

Mientras los operadores esperan una recuperación del precio de la hacienda liviana entre enero y marzo, el mercado da otras señales.Por ahora, en los engordes a corral, los mayores proveedores de carne para el consumo, es más lo que se vende que lo que se repone.

12deDiciembrede2008a las07:18

Hoy todos los operadores apuestan a una recuperación de los precios del ganado en enero-marzo, no inferior al 25 por ciento en el caso del ganado liviano. Si la perspectiva es esa, ¿por qué en el feedlot es más lo que se vende que lo que se repone?

Primero. Los ciclos de engorde que terminan hoy arrojan importantes pérdidas, aún computando el cobro del subsidio dentro de cuatro o seis meses.

Segundo. Se teme que el Gobierno, que tiene un plan de reducción gradual de los subsidios, suspenda el pago de los mismos. Sería un golpe financiero terrible para los que operan actualmente a pérdida bajo el supuesto de que tarde, pero que en algún momento, serán compensados. Desde el Gobierno se han dado mil y una seguridades de que los subsidios se seguirán pagando, habiéndose incluso acelerado en los últimos días su pago.

Tercero. Como consecuencia de la baja del precio del maíz y de la soja, los subsidios ya han caído en los últimos tres meses a menos de la mitad de valor, pero en la medida en que los precios de los granos sigan bajando, y los valores de mercado de la soja y el maíz se acerquen a los precios de referencia, el subsidio puede convertirse en irrelevante o incluso desaparecer.

Cuarto. La invernada –escasa– ha bajado, pero no lo suficiente como para compensar por sí sola la reducción de los subsidios, la caída del precio del gordo y la incertidumbre general.

Quinto. Existe hoy una presión financiera muy fuerte sobre frigoríficos de consumo y matarifes, propietarios de mucha hacienda encerrada, que además están en pleno proceso de asimilación del impacto que supone que el recupero ha caído entre 40 y 50 centavos en menos de tres meses. Si sube la tasa de interés, si se restringe el crédito y la calle se endurece, es necesario echar mano del stock de hacienda acumulado en los corrales en épocas más felices. Esta crisis financiera es enemiga de todos los stocks, bajo cualquier forma que éstos tengan.

Sexto. A partir de enero del año próximo, el peso mínimo de faena será de 280 kilos. Para llegar a ese peso, sería necesario comprar invernada muy pesada, que hoy escasea o que tiene un precio "insuficientemente bajo". Se espera que mucho gordo salga de los feedlots antes de la entrada en vigencia del peso mínimo de 280 kilos, dando lugar a una sobreoferta en los día previos, y a una escasez en las semanas posteriores.

Séptimo. Nadie sabe qué actitud tomará el Gobierno, si como todo lo indica, el precio del gordo por razones estacionales sube en enero-febrero. Se trata de un año electoral y la inflación está mostrando claros signos de desaceleración. No se querrá perder lo ganado.

Exportación. En octubre se habrían exportado 50 mil toneladas res con hueso. Este dato se da de patadas con el discurso predominante en toda la cadena de la carne, pero especialmente entre los exportadores, en el sentido de que las ventas al exterior estaban en los últimos meses "prohibidas" o "limitadas al mínimo". Puede explicarse este volumen porque se trataría de embarques de stocks de carne almacenada en los meses previos, o de negocios pactados en los meses previos (antes de la crisis) y embarcados finalmente con demora en octubre. Sólo un 27 por ciento de lo embarcado se trata de carnes termoprocesadas, excluidas del castigo. De este modo, no se debería decir más que las exportaciones se han reducido casi a cero, porque en realidad la carne está saliendo de los stocks, sino habría que decir que "hay muy pocos negocios nuevos".

(*) Analista del mercado ganadero y de carnes.

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