"La decisión de inocular es como la de poner o no semilla"

El productor Johnny Avellaneda cuenta su experiencia en esta campaña con Biagro Total y explica por qué usar la tecnología adecuada es la mejor opción.

12deDiciembrede2008a las10:07

La presente campaña de soja convive con una realidad complicada: por un lado, los costos aumentaron en forma importante, mientras los precios internacionales se alejan de los récords registrados hace apenas unos meses. Paralelamente, el gobierno se niega a reconsiderar una baja en las retenciones para la oleaginosa.

En este contexto complicado, los productores ajustan números para poder mantener la rotación y la aplicación de paquetes tecnológicos, que conserven el máximo recurso del que disponen: la tierra.

Este es el caso de Juan (Johnny) Avellaneda, un productor de punta, con un alto compromiso por la sustentabilidad ambiental. “Este año -y a pesar de que los márgenes son muy malos- mantuvimos la misma rotación de siempre: 25 a 30% de maíz, un 30% soja de primera y el porcentaje restante trigo-soja. Es que para nosotros es muy importante la rotación, y el aporte del maíz en cuanto a materia orgánica”.

Sin embargo, este año Avellaneda tuvo que hacer algunos ajustes para mantener este planteo sustentable. “Lamentablemente, hemos tenido que reducir la aplicación de fertilizantes en maíz y adecuarlos a los requerimientos”, explicó el ex presidente de Maizar.

Pero existen otras prácticas que el productor no está dispuesto a sacrificar. “En un contexto de altos costos y con los márgenes tan ajustados como los de la presente campaña uno puede dejar de fertilizar, pero nunca de inocular, porque no cambia mayormente los costos y sus beneficios son grandes, por la seguridad que le da al cultivo”.

Avellaneda destacó que “la decisión de inocular es como poner semilla o no. Podemos probar con distintas dosis pero no dejar de hacerlo. Yo creo que se debería inocular el 100% de la superficie de soja”.

Resultados concretos

“Nosotros inoculamos siempre, con muy buenos resultados”, explicó Avellaneda, para inmediatamente advertir que pese a que se trata de lotes que vienen siendo inoculados desde hace muchos años, “seguimos comprobado que una soja inoculada rinde un 5% más que una no tratada”.

Además, el productor ponderó el hecho de que en la actualidad se puede tratar la semilla hasta con 30 días de anticipación, “lo que brinda una importante facilidad de manejo. Antes, había que tratar la semilla en el día y se complicaba mucho. Además, el fungicida a veces mataba la bacteria del inoculante”.

Este año, Avellaneda incorporó en su planteo el nuevo Biagro Total, un paquete tecnológico que incluye el inoculante Biagro 10 Plus, el sistema de protección Biagro S1+S2 (premezclado para optimizar la simpleza de manejo), y el fungicida curasemillas Vitavax, de comprobada compatibilidad con el inoculante y efecto promotor del cultivo en las etapas iniciales.

“La soja de primera está muy bien nodulada y a pesar de que no sobró el agua vemos que el cultivo va muy bien. Nos falta muy poco para terminar con la soja de segunda”.

Avellaneda recordó que en su caso no se trata la semilla a campo, “sino que lo hacemos en los galpones y vamos retirándola de acuerdo a las necesidades de la siembra. No hay duda que la turba asusta, pero es muy bueno el resultado”.

Además, “lo otro que hemos visto con el correr de los años es que la población de bacterias se sigue incrementando, con lo cual tenemos más nitrógeno fijado, que es importantísimo”.

Johnny Avellaneda es un reconocido productor de punta y un innovador permanente. Aún se recuerda la experiencia realizada por el productor junto a un grupo de empresas del sector, tendiente a lograr un rinde de soja de 70 quintales, en distintas regiones del interior del país. La experiencia duró tres años y recién en la última campaña se

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