Los halcones y las palomas, viejas especies que llegaron al Gobierno - Por: Eduardo van der Kooy
La decisión de no bajar las retenciones de la soja desato una discusión.
Un terremoto que dejó sólo algunas cicatrices públicas, pero que ocurrió, conmovió en las últimas horas al Gobierno de Cristina y Néstor Kirchner. Ese terremoto lo desencadenó la decisión oficial de evitar, por ahora, una baja en las retenciones de la soja.
El ex presidente enfureció en su encierro de Olivos por dos razones. Por haber quedado, en primer término, como el hombre intransigente y despechado con el campo que vetó la idea de acompañar con la soja las bajas anunciadas al trigo y al maíz. Empezó a indagar además, en una tarea de inteligencia que le segrega adrenalina, qué portavoz oficial pudo haber deslizado ese anticipo a la prensa.
No existe una verdad excluyente en esta historia. Es cierto que Kirchner está convencido de que el campo, con la derrota de la 125 en el Senado, propinó un golpe fatal al Gobierno de Cristina. Supone que el campo se dispone a plantear de nuevo un escenario de confrontación. Y apunta con su dedo, en especial, a los dirigentes de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli.
