Hacia terneros con precios deprimidos - Por Ignacio Iriarte (*)

Si los productores que engordan no pueden manejar los precios del gordo, ni del maíz, ni tampoco el monto y el plazo de pago de los subsidios estatales, la única variable en la que puede ajustar su ecuación es en el precio del ternero.

26deDiciembrede2008a las07:34

Si la actual relación gordo/grano/subsidios se mantiene este verano, sólo se volverá a encerrar cuando el valor de la invernada se reduzca sustancialmente. Hoy, la invernada no baja lo suficiente porque la oferta estacional está reducida y porque el criador que tiene algo en el campo se resiste a vender a estos valores.

Pero apenas aparezca la zafra, la oferta superará a la demanda, la cual impondrá un precio para el ternero lo suficientemente bajo como para compensar no sólo subsidios –que son la mitad que hace tres meses– sino también un grado de incertidumbre insoportable.

Los terneros no tienen a dónde ir, por lo que pienso que el precio lo vamos a poner nosotros. Probablemente esta zafra salga algo atrasada, porque las vacas tenían poca leche al final de la primavera y los terneros serán más livianos, justo cuando los feedlots sólo se querrán hacer cargo de destetes más pesados, como consecuencia del nuevo peso mínimo de faena.

Creo que se venderá razonablemente a principios de la zafra el destete más pesado, pero luego la oferta excederá totalmente la posibilidad de absorción de los corrales, cuya capacidad instalada ha crecido en los últimos dos años, pero menos que lo que ha caído la superficie con invernada pastoril.

El engorde a pasto hoy puede lucir como una actividad menos ruinosa que la agricultura, pero los que intentan volver a la invernada encuentran que la inmovilización de capital por hectárea (pasturas, grano, hacienda) sumado al capital necesario para recuperar la infraestructura (molinos, aguadas, caños, alambres) es imposible de financiar con las actuales tasas de interés y la escasez de efectivo. Además, es imposible encontrar personal capacitado para reiniciar una ganadería eficiente.

El precio del ternero
Ahora, y más aún en el futuro, será el feedlot el que fijará su valor. Y el próximo otoño esperará pacientemente a que los precios bajen lo suficiente como para que la ecuación económica vuelva a cerrar. El problema es que a medida que avance la zafra, una vez que los corrales se llenan, el ternero cola –encima más liviano– será difícil de colocar.

La baja del precio del ganado gordo fue demasiado lejos y agregada a la incertidumbre generada por el Gobierno, determina que ni con un subsidio de 130 pesos por animal se quiera encerrar, porque nadie sabe lo que puede pasar de acá a tres meses.

Maíz. También resulta una incógnita su precio, porque la cosecha puede ser muy mala y los precios resultan inclusive muy superiores a lo que marcaría la paridad con el mercado internacional. Por esa escasez y por la presión de las actividades avícola y porcina, el valor y la disponibilidad de maíz también resulta una incógnita a futuro.

Financiamiento. Otro factor que conspira para el engorde a corral es el costo del dinero y la escasez o inexistencia de crédito. Nosotros tenemos permanentemente cinco mil cabezas encerradas y a menudo nos preguntamos qué hacemos con un capital inmovilizado no inferior a cuatro millones de pesos en un momento de incertidumbre tan grande.

Ternero. Si yo no puedo manejar ni el precio del gordo, ni el precio del maíz, ni el monto ni el plazo de pago de los subsidios, la única variable en la que puedo ajustar es en el precio del ternero. Compro muy barato o no encierro. Estamos pensando seriamente en hacer hotelería, porque hemos visto que en los últimos años, cada vez con más claridad, la demanda por corrales a fines de otoño o principios de invierno supera a la oferta.

El feedlot tiene mala imag

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