El país lleva ya dos años sin un índice confiable de inflación

Técnicos del Indec dicen que, desde entonces, todos los indicadores oficiales están "contaminados".

27deDiciembrede2008a las08:03

Contra lo que muchos suponían, el país parece haberse acostumbrado a vivir sin estadísticas de inflación confiables. Con el final de este mes se cumplirán dos años desde la última vez que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó un índice de precios al consumidor (IPC) reconocido como válido por economistas, empresarios y gremios.

Aquella suba del 1% correspondiente a diciembre de 2006 fue la última que no estuvo puesta bajo sospecha, además, por los propios técnicos del instituto. Con ese indicador se cerraba un año con 9,8% de inflación y el gobierno kirchnerista se propuso entonces concentrar esfuerzos para evitar que los futuros índices superaran ese techo. En parte lo logró: los índices nunca pasaron ese umbral; la inflación, no se sabe, aunque en el sector privado todos creen que sí.

Las heterodoxas formas que impuso el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para calcular el IPC pronto terminaron afectando al resto de los indicadores oficiales: pobreza, crecimiento, consumo. "La contaminación ya es institucional, afecta a todo el conjunto de los indicadores", sostiene Cynthia Pok, desplazada de su cargo de directora de la Encuesta Permanente de Hogares por negarse a calcular la pobreza con una canasta básica subvaluada. "Hoy no existen datos que de una u otra manera no estén contaminados por la manipulación voluntaria, o por el ocultamiento de la información, o porque directamente hacen las cosas mal porque cometen errores", agrega Pok.

De a poco, economistas y empresarios comenzaron a dejar de tomar en cuenta los números del Indec y a realizar sus propios cálculos sobre inflación y otras variables económicas. "El no tener claridad sobre los índices de precios dificulta la toma de decisiones empresarias y, paradójicamente, empeora la inflación porque debido a la incertidumbre los sindicatos piden un aumento mayor y muchas empresas remarcan por encima de las subas de sus costos cubriéndose de la incertidumbre", dice Miguel Braun, director ejecutivo del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

Según Braun, economista que trabajó como consultor del BID, el Banco Mundial, la Cepal y Unicef, alterar los índices oficiales "es una decisión que le hace muy mal al país, porque destruye la capacidad del Estado de tomar buenas decisiones".

El director de SEL Consultores, Ernesto Kritz, afirma que esta situación "ha sido un factor muy significativo en la pérdida de confianza de los actores económicos y afectó seriamente las decisiones de inversión".

"Ha conspirado negativamente contra el acceso a las fuentes de crédito para la Argentina", afirma el economista. Y destaca otra consecuencia: al subvalorar la canasta básica, el Indec subestima la cantidad de pobres. "Para el Indec, la pobreza ha continuado bajando, cuando en realidad ha vuelto a crecer. Si no se reconoce el aumento de la pobreza y de la indigencia, aquellos que están en esa situación no son sujetos de las políticas sociales", advierte.

El descrédito de las estadísticas públicas -cuya supuesta manipulación derivó en dos causas judiciales- terminó también por afectar la inserción social del Indec, que bajó muchísimo su perfil público. Así, el instituto que dirige Ana María Edwin dejó de participar en eventos como la Feria del Libro y ya casi no edita para su publicación la producción de varios de sus departamentos como hacía antes. Los empleados cuentan que incluso las visitas de particulares a su biblioteca -que antes de la intervención de los funcionarios ligados a Moreno llegaban a cerca de cien por día- cayeron a dos o tres en cada jornada.

Pok revela que ya hay entre 350 y 400 contratados durante estos dos años que tien

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