Ni las medidas oficiales ni las lluvias alcanzarán
La sequía y la rentabilidad negativa que enfrenta el agro son de tal gravedad que ni siquiera los anuncios presidenciales, ni las esperadas lluvias, alcanzarán a impedir que el hombre de campo pase dramáticamente a la acción.
El estado de ánimo, como el de una lava contenida a punto de estallar, es una comparación frecuente que utilizan algunos dirigentes rurales para explicar el esfuerzo que han hecho para descomprimir la protesta en cada asamblea.
“Los créditos son bienvenidos, pero no alcanzan. Lo que necesita el productor es rentabilidad y hoy no la tienen”, se lamentó, con preocupación, Luis Dadomo, presidente de Metalfor.
De este modo, quedó en claro que la tasa al 8 por ciento de la financiación dispuesta para reactivar la industria de la maquinaria agrícola y por ende el empleo en los pueblos del interior, no llegó en el momento oportuno: la capacidad de inversión es inexistente.
El productor ganadero repasa la mirada sobre la antigua pastura y ahora descubre las grietas sin agua ni forrajeras para los animales. La imagen se reitera en la Pampa Húmeda y también en las zonas marginales.
La preocupación por la nutrición de los vacunos, ovinos, porcinos y aves pegó un salto exponencial porque se conoció la posibilidad de importar maíz en el futuro cercano a fin de alimentarlos.
