Guerra de bichos
Sequía y retraso en las fechas de siembra: un cóctel que derivó en una alta presencia de distintos insectos.
Si algo le faltaba a esta complicada coyuntura agrícola argentina era la dura batalla que vienen dando las plagas. La sequía y el retraso en las fechas de siembra de los cultivos estivales en buena parte de la pampa argentina fueron un cóctel que derivó en importantes ataques de insectos. Algunos archiconocidos por los productores, y otros no tanto.
Todo comenzó con el trigo, la cebada y la alfalfa, cuando las arañuelas -tanto roja como negra- tuvieron en jaque las plántulas que intentaban arraigarse en los pobres perfiles pampeanos. Típico de años secos, las arañuelas complicaron el normal crecimiento del cultivo durante buena parte de su ciclo. "Eso sin olvidar que algunas isocas como la militar, actuaron como cortadoras de plantas de trigo, generalmente asociadas a sectores con alta cobertura", recordó un productor de Bengolea, en el centro sur cordobés.
