El productor y la anticipación estratégica

El actual hombre de campo, luego de su histórico aislamiento, debería ser protagonista de la anticipación estratégica, un concepto que lo enfrenta ante una Argentina munida de una sólida agrotecnología, pero a su pesar, en cambio transita en medio de una permanente expectativa.

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14deJuliode2009a las07:25

El desafío es sólido también como explican ciertos técnicos con visión agroestratégica al estilo de Carlos García Martínez, un economista que no vacila en recordar que la Argentina tiene oportunidades porque es un país productor de alimentos.

Los commodities en medio de la crisis internacional tuvieron el efecto serrucho típico, pero no bajaron y esta ventaja da una posibilidad nueva de inserción en el mundo.

La Argentina agropecuaria se achicó en los últimos dos años y perdió mercados internacionales (Brasil, Estados Unidos, Uruguay) mientras que avanzó en acuerdos con países centroamericanos.

No obstante, la recuperación puede conseguirse mediante la acumulación de capital para que el agro acompañe el crecimiento económico y el país regrese al mundo medianamente.
En el camino hay turbulencia para analistas que no creen que el Congreso pueda resolver los temas del campo -leche, carne, granos- hasta marzo de 2010 cuando funcione la nueva composición de bancas.

No obstante, a pesar del achicamiento, el campo que despertó fue para hacerse valer como sector productivo.

Hay frases que parecen caballitos de batallas de dirigentes y de chacareros. Sin embargo “la necesidad de una política agropecuaria sustentable y definida en el tiempo” no es una declamación, porque un bovino tarda tres años en estar listo para la venta y el agro necesita un plan si quiere desarrollarse.

Lo otro es subsistencia, por ejemplo como ocurrió la última semana en que la oportuna llegada de las lluvias sobre el cierre de la siembra de trigo alentaron las últimas implantaciones.

“Soy uno de los valientes que se atrevió a sembrar trigo”, dijo un productor en Entre Ríos, y tiene razón ya que a las contingencias climáticas se suma el hecho de que la Bolsa de Comercio de Rosario suspendió las operaciones de cereales disponibles hasta nuevo aviso.
Por lo tanto, en el universo del pequeño y mediano productor no hay todavía anticipación estratégica sino una expresión de buenos deseos porque desconoce la evolución futura de precios y de su inversión.

La rentabilidad, en muchos casos, es cambio de dinero que termina sembrado con las esperanzas chacareras.

Un documento que circula entre asociados rurales bonaerenses destaca la urgente necesidad de financiamiento productivo y la situación de unos 1900 productores, que si abonan su deuda con el Banco Nación bajo los planes vigentes desembolsarían en conjunto unos 500 millones de pesos.

En cambio, si la deuda es adquirida por la provincia de Buenos Aires, el importe bajaría a 180 millones y eso puede ocurrir con un bono a 20 años de plazo para la amortización de capital.

La mayoría de esa deuda, proveniente de la época de la convertibilidad, se encuentra en el sur bonaerense. Para los ruralistas no es un tema menor y podría ser tratado en la prometida reunión de la Mesa de Enlace de esa provincia con autoridades bonarenses, en un gesto de anticipación estratégica a la desaparición de más fuerza productiva.
 
 / Matilde Fierro

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