El Gobierno hizo concesiones para salvar el diálogo político

La Presidenta aceptó la sugerencia de la UCR de abrir una primera ronda con las fuerzas que integran el Acuerdo Cívico y Social. Así lo admitió el ministro Randazzo. El diálogo arranca hoy en la Casa Rosada. Carrió anticipó que no concurrirá.

15deJuliode2009a las07:50

Cuando esta tarde a las 17 referentes del Acuerdo Cívico y Social ingresen a la Casa Rosada para tratar la reforma política con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, quedará congelada una foto inédita en la era kirchnerista: la del primer diálogo político al que se abre el Gobierno con los partidos de la oposición.

La reunión será en el Salón Norte de la Casa de Gobierno. Randazzo anunció ayer que la primera fuerza que participará de la ronda de consultas es el Acuerdo Cívico. Según supo Clarín, fue resultado de largas gestiones ayer, a partir de un pedido de referentes de esa alianza de "no meter a todos en la misma bolsa", y que llevó al Gobierno a flexibilizar su posición inicial -que Randazzo había expuesto el lunes- de convocar de a diez partidos a la vez.

El ministro mantuvo por este asunto varias conversaciones telefónicas con el titular de la UCR, Gerardo Morales. En conferencia de prensa, señaló que la presidenta Cristina Kirchner había "aceptado la sugerencia" de recibir por separado al Acuerdo Cívico y Social.

Se entiende: el diálogo "amplio" que postula el Gobierno hubiera nacido herido si se negaba a pisar la Casa Rosada la alianza de carrioístas, radicales y socialistas, la que tuvo el mayor volumen de votos en las últimas elecciones detrás del ahora temblequeante conglomerado del kirchnerismo y sus gobernadores aliados.

A la cita con Randazzo concurrirán Morales, los titulares de los bloques de senadores y diputados radicales, Ernesto Sanz y Oscar Aguad, y el diputado radical cobista Daniel Katz. Los socialistas Hermes Binner y Rubén Giustiniani confirmaron el lunes su disposición al diálogo y tendrán representación, aunque Giustiniani no irá por motivos familiares.

La convocatoria dividió además aguas en el Acuerdo Cívico y Social: Elisa Carrió dijo que no asistirá y mantuvo su posición de tratar estas cuestiones en el Congreso.

El diálogo para la reforma política fue convocado por Cristina durante su discurso por el Día de la Independencia, en Tucumán. Fue consecuencia de la derrota del oficialismo en las elecciones del 28 de junio y de la búsqueda del Gobierno de retomar la iniciativa política, con un gesto de apertura hacia la oposición.

Pero también, es una forma de marcar la agenda con un proyecto propio que no pone en la mesa de discusión otros reclamos de una oposición que desde el 28 de junio reclama cambios. La oposición ha señalado que el diálogo debe incluir otros asuntos de la agenda social, económica y política.

Randazzo fue explícito cuando ayer se le consultó sobre la apertura hacia otros temas que no fueran la reforma política: "No está en el orden del día", aseguró. Así, una de las expectativas de la tarde estará centrada en ver cómo los referentes del Acuerdo Cívico se las ingenian para plantearle a Randazzo la ampliación de la agenda.

El Gobierno llegará con su propuesta de poner en marcha un sistema de elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para elegir a los candidatos a presidente, gobernador y legisladores nacionales. Lo que se busca con el doble turno electoral, y primarias obligatorias para todos los ciudadanos, es quitarle peso a los aparatos partidarios y evitar la fragmentación, ya que no se podría competir en la elección general sin pasar por las primarias, y los candidatos que pierdan en estas tampoco podrían presentarse después. El Gobierno también postula una reforma a la ley de financiamiento de los partidos y buscar "equidad" en los gastos de campaña.

Aunque en la Casa Rosada dicen que están dispuesto a "escuchar todas las propue

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