Ahuyentando a los bichos

Los especialistas del INTA Venado Tuerto recomiendan estar atentos a las orugas cortadoras.

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18deJuliode2009a las08:30

Ante la cercanía de la próxima siembra de cultivos de primavera, técnicos del INTA Venado Tuerto, coordinados por Maximiliano Spinollo, prepararon una serie de consejos para tener en cuenta sobre el complejo de orugas cortadoras, para comenzar con las tareas de monitoreo.

Con hábitos nocturnos, las orugas cortadoras tienen un gran potencial de daño principalmente en cultivos de verano con pocas plantas por metro en el surco, como maíz, girasol y sorgo, aunque ataques severos también afectan a soja, principalmente en siembras de octubre y noviembre.

También son insectos muy difundidos en las leguminosas forrajeras como alfalfa y tréboles, en las que pueden alcanzar densidades superiores a las 100 larvas/m2.

Para los cultivos de verano como maíz y girasol representan una alta peligrosidad con muy bajos umbrales de daño (2000-3000 larvas/ha).

En la región pampeana se encuentran dos especies principales, la oruga cortadora áspera, Agrotis malefida, y la oruga cortadora parda, Porosagrotis gypaetina, que se caracterizan por tener una sola generación por año.

Ambas especies están en estado adulto durante el otoño con picos de población en abril y mayo.

Luego de 20 a 30 días nacen los huevos y las larvas desarrollan lentamente hasta fines del invierno, época en que aceleran su desarrollo (40-45 mm) causando el máximo daño en septiembre, octubre y noviembre.

Una de las alternativas para diagnosticar su presencia es a través de la observación directa en presiembra o preemergencia. Generalmente su presencia está asociada a la de malezas de hoja ancha (cardos, apio cimarrón, quínoa, etc.). Otra alternativa es el uso de cebos tóxicos en microparcelas (6 a 10 metros cuadrados), las que se evalúan al día siguiente de su distribución para estimar el número de cortadoras por metro cuadrado.

Los rastrojos dificultan estas tareas, por lo cual se requiere emplear mayor tiempo que en lotes sin cobertura.

El umbral de tratamiento en presiembra es de 2.000 a 3.000 larvas/ha. En post-emergencia se debe determinar la presencia de las orugas cortadoras y el porcentaje de plantas cortadas. Como umbral de tratamiento se sugiere un 5% de plántulas cortadas en maíz; 3-5% en girasol y 5-7% en soja. En cuanto al control, se puede efectuar con tratamientos de insecticidas en presiembra o post-emergencia, sostiene el informe del INTA. Pueden ser aplicados junto a herbicidas en barbechos químicos a partir de fines de agosto y septiembre, si se comprueba la presencia de la plaga en los umbrales de tratamiento recomendados.t

 

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