Inflación de la clase media aún triplica la suba general de precios

Mientras que los alimentos tuvieron un alza de apenas 7% en lo que va del año, otros rubros se encarecieron a un ritmo superior al 20%, como educación y vestimenta.

03deAgostode2009a las08:03

Cada cual tiene su propia inflación. No sólo porque no exista un termómetro certero desde que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, alterara la metodología de indicadores del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Sino porque la canasta básica varía según el nivel de ingresos y las preferencias. De allí que la inflación para la clase media triplique la suba del nivel general de precios. Mientras los alimentos se encarecieron a un ritmo de 7% anual, el resto de los componentes inflacionarios lo hicieron al 20%.

Uno de los indicadores alternativos más utilizados por los analistas para medir la inflación fue el Indice de Precios al Consumidor (IPC) de la provincia de San Luis, que hasta comienzos de 2007, cuando comenzó la intervención oficial sobre el Indec, tenía una correlación casi exacta con el IPC nacional. Si bien este indicador reflejó una fuerte desaceleración en los últimos meses, pasando de 19% en enero a 12% en junio, la variación interna de los distintos capítulos resultó heterogénea.

En abril de 2008, en pleno conflicto entre el Gobierno y el sector rural, la suba de alimentos y bebidas llegó a 45% en la comparación interanual. En la actualidad no llega a los dos dígitos. Los indigentes destinan la totalidad de sus ingresos a la compra de alimentos y los pobres lo hacen en más de la mitad. En consecuencia, la inflación en el rubro impacta con fuerza sobre su poder adquisitivo. Lo opuesto ocurre en las clases medias y altas, sectores que destinan una parte menor de sus recursos para alimentarse.

Los rubros con mayores subas anuales fueron educación, que tuvo un alza de 24,3% por el incremento de las cuotas de colegios privados y el encarecimiento de los útiles escolares, equipamiento y mantenimiento del hogar, que trepó 20,3%, indumentaria con una suba de 19,5% y vivienda con un alza de 19,3%.

“El rubro de alimentos fue el que menos subió en el año y, como tiene una mayor ponderación en el índice de precios, explicó la desaceleración del costo de vida”, comentó un informe del Ieral de Fundación Mediterránea.

Sólo tres componentes explicaron la mitad del incremento en el índice de precios: alimentos y bebidas fue el principal con 2,3 puntos porcentuales, le siguió transporte y comunicaciones con 1,8 puntos, y vivienda y servicios con 1,7 puntos. “La desaceleración en la inflación fue consecuencia del la dinámica del rubro alimentos”, concluyó el texto.

La crisis financiera y el desplome en el precio de los commodities resultaron clave. Si con la recuperación de la economía internacional los commodities recupera terreno, volverán las presiones inflacionarias en los países productores de alimentos. La Argentina cuenta con una oferta disponible limitada para satisfacer al mismo tiempo la demanda internacional y la local sin levantar restricciones al comercio.

Comparación útil

En los últimos cinco años, la inflación argentina más que duplicó en promedio a la brasileña. Según el economista Federico Muñoz, la diferencia principal consistió en que “el Banco Central de Brasil soportó el costo político de defender la estabilidad de precios manteniendo tasas de interés elevadas en términos reales. Esa política monetaria fue muy cuestionada, pero les permitió derrotar definitivamente a la inflación”.

En los últimos años, la política monetaria local fue expansiva y acompañó el proceso de crecimiento “a tasas chinas, pero que también actuó de combustible para la reaparición de presiones inflacionarias”, agregó Muñoz. El dilema actual no es sencillo: aunque las tasas altas de interés contribuyen a frenar los precios y la fuga

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