Inflación de la clase media aún triplica la suba general de precios
Mientras que los alimentos tuvieron un alza de apenas 7% en lo que va del año, otros rubros se encarecieron a un ritmo superior al 20%, como educación y vestimenta.
Cada cual tiene su propia inflación. No sólo porque no exista un termómetro certero desde que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, alterara la metodología de indicadores del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Sino porque la canasta básica varía según el nivel de ingresos y las preferencias. De allí que la inflación para la clase media triplique la suba del nivel general de precios. Mientras los alimentos se encarecieron a un ritmo de 7% anual, el resto de los componentes inflacionarios lo hicieron al 20%.
Uno de los indicadores alternativos más utilizados por los analistas para medir la inflación fue el Indice de Precios al Consumidor (IPC) de la provincia de San Luis, que hasta comienzos de 2007, cuando comenzó la intervención oficial sobre el Indec, tenía una correlación casi exacta con el IPC nacional. Si bien este indicador reflejó una fuerte desaceleración en los últimos meses, pasando de 19% en enero a 12% en junio, la variación interna de los distintos capítulos resultó heterogénea.
En abril de 2008, en pleno conflicto entre el Gobierno y el sector rural, la suba de alimentos y bebidas llegó a 45% en la comparación interanual. En la actualidad no llega a los dos dígitos. Los indigentes destinan la totalidad de sus ingresos a la compra de alimentos y los pobres lo hacen en más de la mitad. En consecuencia, la inflación en el rubro impacta con fuerza sobre su poder adquisitivo. Lo opuesto ocurre en las clases medias y altas, sectores que destinan una parte menor de sus recursos para alimentarse.
