El Gobierno admitió que el tarifazo fue un "traspié" y defendió la suspensión de las subas

Aníbal Fernández reconoció que los incrementos producían "inequidades" y aseguró que la marcha atrás servirá para que "la gente se dé cuenta de lo que se invierte" para sostener el esquema de precios de la luz y el gas, respuestas a las dudas más usuales.

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13deAgostode2009a las15:04

La marcha atrás por dos meses del tarifazo de gas y electricidad sigue generando intentos de explicación y justificaciones de parte del Gobierno.

Esta mañana fue el turno de Aníbal Fernández. El jefe de Gabinete que concedió que los aumentos pudieron haber sido un "traspié" y buscó convertir la contramarcha en una oportunidad.

"A lo mejor fue positivo que sucediera este traspié en cuanto a la propuesta de quitar el subsidio, porque la gente se va a dar cuenta cuánto es el dinero que invertimos todos los argentinos para que las tarifas tengan el valor que tienen en la realidad", sugirió Fernández en declaraciones a radio Continental.

"Cuando uno hace este análisis y ve que el impacto produce inequidades tiene la obligación de revisarlos, y si ve que se producen esas inequidades la decisión acertada es revisar el error y no comportarse en forma obstinada en el error", admitió.

Fernández diferenció las situaciones que se dieron con los incrementos de tarifas de gas y luz. "En el caso del gas, hicimos una evaluación y entendemos que tiene que suceder de esa manera en algún momento. Es un análisis que el Ministerio de Planificación tendrá que hacer, es bueno que se conozca", manifestó.

Según explicó, "el estudio previo se hizo, pero hay situaciones no deseadas que impactan de manera distinta y que a veces es preferible frenarlas, rediseñar el esquema y evitar que impacte de la manera que lo hace".

En el caso de la luz, apuntó a las empresas: "La información provista por las empresas fue muy mala. Entonces ahí si hay una situación a recriminar a las empresas que podrían haber advertido con más facilidad la situación por la que estamos atravesando".

Suspensión. Ayer, superado por una situación que no previó en el momento de tomar las decisiones, enfrascado en polémicas entre funcionarios del área energética y ante un aluvión de críticas de usuarios, asociaciones de consumidores y la oposición, el Gobierno suspendió por dos meses los explosivos aumentos en las tarifas de electricidad y gas con los que pretendía ahorrarse este año 800 millones de pesos en subsidios.

Así, los 530.000 clientes residenciales de electricidad del área metropolitana y el millón de usuarios de gas de todo el país que, desde febrero, habían empezado a recibir facturas con alzas en algunos casos de hasta diez veces ?en una combinación de tarifa, cargos específicos y penalidades por no ahorrar- quedarán exentos y volverán a los niveles que pagaban el año pasado. La diferencia les será devuelta mediante sucesivas bonificaciones de las distribuidoras.

La decisión, que fue tomada por el matrimonio Kirchner y le costará al fisco $ 493 millones, modifica el núcleo del incremento, ideado para reemplazar, ante la falta de fondos, el subsidio con que se les pagan las importaciones de gas natural a Bolivia, el gas natural licuado (el que viene en barco) a Repsol YPF, el fueloil y el gasoil a Venezuela, y la ganancia a las petroleras que producen en la Argentina.

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