XVII Congreso de Aapresid - Preocupa la aparición de un discurso antitecnológico y anticientífico

Así lo expresó el ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao. Opinó que existen graves problemas para comunicar los beneficios de la tecnificación del agro.

22deAgostode2009a las08:27

Además, se refirió a la investigación sobre el efecto nocivo del glifosato y opinó: “Es poco ético publicar informaciones preliminares en la prensa”. La próxima semana el ministerio de Salud se expedirá sobre el tema.

Continúa este viernes en el centro de Convenciones Metropolitano de Rosario el XVII Congreso de AAPRESID. La joya del día se instaló en la Sala Agcelence Basf, donde a partir de las 9 quedó inaugurado el 2º coloquio Quo Vadis Argentina, un espacio de pensamiento y debate de ideas que comenzó a funcionar en la edición 2008.

Durante el primer panel “Impactos de la agricultura sobre el ambiente y la salud humana” centró el debate en la necesidad de profundizar la adopción de una agricultura innovadora, sustentable, certificada, respetuosa de las buenas prácticas y de los derechos laborales de los trabajadores.

En esa línea se cuestionó las sucesivas “campañas antisoja y antiglifosato”. “¿Cómo puede ser que una leguminosa como la soja pueda ser intrínsecamente mala?”, se preguntó Jorge Adámoli, ecólogo y profesor de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y más tarde respondió que quienes predican esos discursos buscan los puntos más vulnerables en las zonas marginales en donde hay malas prácticas agrícolas. “Hay que separar la paja del trigo”, advirtió. “Hay una gran cantidad de avances tecnológicos como la siembra directa, el manejo inteligente de plagas, la utilización responsable de agroquímicos. Estamos a favor de este tipo de agricultura sustentable y certificada, pero hay muchísimas cosas que se deben erradicar: Estamos abiertamente en contra de la que fomenta las malas prácticas, el trabajo infantil y en negro”, aseveró y dejó sentada su postura de que el problema no es la soja sino el modelo arcaico de producción que aún utilizan muchos chacareros.

En la misma línea, Adámoli habló también de la campaña unilateral contra el uso del glifosato y se refirió extensamente a la polémica investigación del profesor de embriología e investigador principal del Conicet Andrés Carrasco, que publicó en la prensa los resultados preliminares de una investigación científica que concluía en que el uso del glisfosato utilizado en las fumigaciones sojeras, ocasionaban trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales en embriones anfibios y por traslación, en embriones humanos. “La culpa del glifosato”, ironizó Adámoli y cuestionó la calidad y el contenido de esa investigación. Así desestimó la publicación que no fue presentada en ámbitos científicos y que sólo apareció en los medios masivos.

Además, criticó la asociación lineal entre las malformaciones neonatales y el glifosato y opinó que ese informe concluye de una manera previsible y extrapola los resultados “sin más y linealmente” hacia los humanos.

A su turno, el ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao recogió el guante y se pronunció sobre el tema. “Responsabilidad, es hacerse cargo de las consecuencias que tiene lo que uno hace”, dijo y agregó: “Comunicar la información preliminar de una investigación científica en un medio masivo es poco ético”. Barañao puso en duda la validez de dicho trabajo debido a que nunca fue publicado en ninguna revista con referato que “es un paso esencial y elemental de control”, al tiempo que cuestionó a las instituciones que respaldaron ese estudio “que también deben hacerse responsable por las informaciones que comunican”. El funcionario del gobierno nacional explicó que los científicos deben ser sumamente responsables con a

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