Economía define qué uso le dará al aporte especial del FMI

Ultimamente ganó terreno la idea de ponerlo como garantía de un crédito externo.

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25deAgostode2009a las07:20

Este viernes 28, el Gobierno argentino recibirá -casi como un "regalo del cielo"- un desembolso del Fondo Monetario Internacional por U$$ 2.446 millones. El aporte llegará expresado en Derechos Especiales de Giro (DEG), la moneda propia con la que se maneja el Fondo con sus miembros.

La plata no proviene de un crédito, ni trae aparejado ningún compromiso del Gobierno con el Fondo. Es parte de una ampliación de capital que el FMI hace entre sus socios para ayudarlos a paliar la crisis financiera mundial.

Ante la inminencia del aporte en la Casa Rosada están en pleno debate sobre qué hacer con esa plata. Como provienen del FMI, la decisión que se tome no sólo tiene implicancias económicas, sino también políticas.

Las opciones que se manejan son mantenerlos en la cuenta que Argentina tiene en el FMI; depositarlos en el Banco Central como un crédito del Tesoro Nacional; o venderlos para hacerse de dinero fresco para afrontar los distintos vencimientos de la deuda.

Pero en los últimos días apareció otra alternativa que ganó adeptos, sobre todo en el entorno del ministro de Economía, Amado Boudou: ponerlos en garantía para obtener un crédito internacional, como un primer paso para ir abriendo las puertas al financiamiento del exterior, hoy prácticamente cerrado.

El aporte corresponden a una emisión por US$ 250.000 millones decidida por los países del Grupo de los 20 -entre ellos, la Argentina- para inyectar liquidez a las naciones. Aunque se trata de una emisión sin respaldo, -algo que suele criticar el Fondo cuando lo hace un país- el G 20 consideró que en este caso no tendrá efectos inflacionarios porque representa una porción muy pequeña del comercio internacional y por el contexto recesivo en que se desenvuelve la economía mundial.

Del total a repartir, cada país miembro del Fondo recibe un porcentaje equivalente a su cuota. A la Argentina le corresponde el 0,97%, sin quedar sujeta a condiciones. De todos modos, el Directorio del FMI aclaró que esa asignación "no deberá menoscabar la aplicación de políticas macroeconómicas prudentes ni sustituir programas respaldados por el FMI o posponer ajustes necesarias a las políticas económicas".

En el caso argentino, por las necesidades financieras, en forma directa o indirecta, esos fondos van a ser usados para pagar los servicios de la deuda. Las variantes son:

Alcanzar un acuerdo de canje voluntario de los DEG con otros países o venderlos a través del FMI a países interesados en diversificar sus reservas. En ambos casos la Argentina recibiría divisas pero reduciría su participación como accionista porque disminuye el porcentaje de su cuota, en tanto aumenta la del país que los compre. También se descuenta que en el futuro podría crearse un "mercado secundario" de DEG y se daría la posibilidad de venderlos a inversores a un precio de mercado, hoy incierto.

Depositarlos en el Banco Nación o en el Banco Central con lo que el Tesoro podría ir pagando deuda manteniendo el nivel de las reservas ya que compensaría los pagos con los DEG. Si fueran al Banco Central la entidad puede contabilizarlos como parte de las reservas internacionales, como contrapartida a la deuda que asume con el Tesoro.

Dejarlos en la cuenta que la Argentina tiene en el FMI e ir liberando pagos también compensados por esta mayor reserva.

Utilizarlos como garantía para obtener un préstamo. En ese caso, el Tesoro recibiría fondos frescos que ayudarían a completar su programa financiamiento y la Argentina mantendría en su poder los DEG, sin resignar su cuota en el organismo.

 Por: Ismael Bermúdez.

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