Recortes de hasta 30% en los contratos de alquileres rurales

Cambió la modalidad de pago y se demoran las renovaciones y renegociaciones.

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27deAgostode2009a las11:03

Un dato alcanza para pintar el contexto de los alquileres rurales: “La época normal de renovación es cuando termina la cosecha gruesa. El dueño está sentado en la tranquera esperando la plata. Ahora, estamos pisando setiembre y todavía queda mucho por acordar”, aseguró Daniel Rivilli, de Marca Líquida.

Aunque hay matices, los arrendamientos agrícolas asomaron al nuevo ciclo (2009/2010) con tres características: los precios promedio bajaron entre 20 y 30 por ciento; se demoraron de dos a tres meses las renovaciones y renegociaciones (de hecho, aún quedan campos por alquilar) y varió el modo de pago.

No es poco para un negocio que incide en el 40 por ciento del margen agrícola, con picos de hasta 60 por ciento en la denominada zona núcleo, que en Córdoba tiene epicentro en el departamento Marcos Juárez.

Ésa fue la única región donde, si queda algún campo por alquilar, es porque el dueño pide demasiado. El promedio va de 1.397,20 a 1.796,60 pesos por hectárea, por lo que se pagan de 350 mil a 450 mil pesos por un campo de 250 hectáreas.

“Pero la mayoría de los productores está pugnando por bajar costos. También los dueños especulan y por eso está todo demorado”, comentó Rivilli.

Para Javier Amuchástegui, Tecnocampo (Monte Cristo), “el ánimo se ha enrarecido y la mayor incertidumbre es política”.

En cambio, Pablo Lozano, de Anglo Córdoba, cree en el norte provincial y hacia Santiago del Estero “la sequía es peor que los Kirchner”. De una u otra forma, el clima, los precios y el contexto político marcan el paso.

Modalidades. Aunque se firman contratos de tres y de hasta cinco años en algunos casos, los dueños ajustan precios cada año. El proyecto de ley de arrendamiento que impulsa el oficialismo pretende cambiar eso, entre otros puntos, pero pocos productores creen que pueda llevarse a la práctica.

Los valores se fijan en quintales de soja (cada quintal equivale a 100 kilos) y la referencia es la cotización de ese grano en la Bolsa de Rosario. Aunque no se lo reconoce públicamente, a veces hay un porcentaje “en negro”. Está generalizado el compromiso de rotación (evitar el monocultivo), pero no la reposición de nutrientes al suelo.

A valor fijo. El dueño no comparte el riesgo. Se aplica en las mejores zonas y antes se pagaba por adelantado. Ahora, se hace una entrega equivalente a cuatro o seis quintales de soja y el resto se liquida al final.

“Una variable que se usó fue pagar según una tablita con rindes y precios”, explicó Marcos Rodrigué, del grupo La Redención-Sofro (Inriville). Por su parte, Jorge Romagnoli, del grupo Romagnoli (Monte Buey), aseguró que ha cerrado contratos en los que pagará “al 80 ó 100 por ciento vencido”.

Fijo con ajuste. Se establece un valor fijo por hectárea (siete u ocho quintales de soja) y se ajusta con un porcentaje sobre la producción final. Si el ajuste es de 35 por ciento y la productividad de la soja por hectárea termina en 30 quintales, significa que la línea de ajuste es de 10,5 quintales. Como ya fijó 7 ú 8, paga la diferencia.

A porcentaje. Predomina en las zonas menos favorables y se paga con mercadería. Se lo conoce como “aparcería”. El dueño cobra de acuerdo al porcentaje establecido, que va de 20 a 40 por ciento según la región.

Zona núcleo. 1.796 pesos por hectárea se llega a pagar por el alquiler de los mejores campos ubicados en las zonas agrícolas más ricas de Córdoba.

Daniel Alonso
De nuestra Redacción
dalonso@lavozdelinterior.com.ar

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