Un enemigo que le pega duro al maíz

Cuáles son las cuestiones de manejo que se deben teneren cuenta desde antes de la siembra.

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29deAgostode2009a las08:44

En el campo se sabe bien que los resultados de una producción empiezan a determinarse desde muchos antes de la cosecha. En los últimos meses se hicieron muchos esfuerzos comunicacionales para explicarlo. En ese sentido, ya es tiempo de apuntalar una parte del éxito del cultivo de maíz para la campaña que todavía no empezó. No sólo es momento de elegir el híbrido sino también, entre otras cosas, de evaluar el nivel de insectos presentes en el lote para empezar a controlarlos antes de la siembra.

Así, en esta nota, se hará foco en el gusano blanco, que se puede controlar utilizando insecticidas formulados como terápicos de semilla, es decir antes de la siembra, prevista para el mes próximo.

Entre otros aspectos a tener en cuenta en el manejo de los gusanos blancos (Diloboderus abderus) es que se trata de uno de los insectos más comunes asociados a la siembra directa, porque las labores de suelo no permiten su incremento al modificar su hábitat y favorecer su control por aves y otros animales. El gusano blanco, identificado como la especie que provoca mayor daño en trigo y maíz, también en Uruguay y Sur de Brasil, es el estado larval del "bicho candado", o "bicho torito", especie de la familia Scarabaeidae, de la cual también se identificaron otras especies de gusanos blancos muy comunes como el escarabajo rubio.

Pero hay una diferencia importante para diferenciarlos. Los gusanos blancos de Diloboderus alcanzan en máximo desarrollo 4,5 cm de longitud y un peso de entre 3,5 y 4 gramos, mientras que los gusanos blancos de las otras especies sólo llegan a un peso de 0,80 gramos y provocan daños a los cultivos durante el otoño, permaneciendo luego las larvas inactivas hasta que se transforman en pupas, recién a fines de octubre y noviembre.

Los diloboderus llegan a estado adulto (bicho torito) durante los meses de diciembre, enero y febrero. Las hembras ponen sus huevos en galerías donde nacen posteriormente las larvas. Estas pueden provocar daño desde marzo (verdeos) hasta octubre o principios de noviembre, destruyendo el sistema radicular y tallos tiernos de los cultivos. También pueden llegar a consumir rastrojos de cultivos anteriores.

En caso de inviernos muy fríos la actividad de las larvas se interrumpe en los meses de menor temperatura para reanudarse posteriormente. La identificación y el muestreo de esta plaga debe efectuarse antes de la siembra de los cultivos más afectados, como trigo y maíz (mayo a septiembre). El umbral de daño de gusano blanco en maíz es: 5-6 larvas por m2. Una evaluación que brinda buenos resultados es el muestreo con pala, en de áreas de suelos de 0,25 m2 (50 cm de cada lado del cuadrado o en áreas circulares de 56 cm de diámetro) hasta 25-30 cm de profundidad.

Previo a esta evaluación se pueden sacar capas superficiales de suelo para determinar la presencia de perforaciones efectuadas por las larvas de Diloboderus, ya que las mismas indican la posibilidad de infestación, lo cual deberá confirmarse con el muestreo en profundidad. En lotes de 20-25 has deberían efectuarse 15 a 20 muestreos como mínimo para tener una estimación del nivel de infestación.

Mauricio Bártoli. Especial para Clarín

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