Endeudados y sin respuestas, productores de San Pedro vuelven a la ruta

En esta ciudad agropecuaria bonaerense, pequeños chacareros hablan de las dificultades para sostener producciones tradicionales como frutales; contabilizan cierres de tambos, retracción de la ganadería y avance de la soja.

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01deSeptiembrede2009a las10:37

SAN PEDRO.- A Reynaldo Bianchini, 70 años, no lo acobarda la causa que le abrieron el año pasado por cortar la ruta a la altura de San Pedro. Más bien, este tradicional productor de frutales redobla su apuesta: "Hay que seguir en esta lucha", propone en medio del paro agropecuario que, en principio, se extenderá hasta el próximo viernes; y arriesga: "Posiblemente este paro continúe porque no hay respuestas".

Repasa las dificultades del sector en general, pero siempre vuelve a él, a su familia de productores agropecuarios para ponerle nombre, cara y manos a los pesares de los pequeños chacareros de San Pedro.Detiene su camioneta Ford F100 desvencijada, de varias décadas de andar por caminos poceados para mostrar parte de su producción. Tiene 100 hectáreas: 20 con batatas, 30 con duraznos y 50 con soja. "La mitad de este campo es del Banco Nación", dice, y habla de una deuda que contrajo en los ''90 y que no puede cubrir.

Allí, al costado de ese camino angosto entre durazneros florecidos antes de tiempo por el calor, Bianchini comenta que algunos frutales resisten porque los financia con la ganancia de la soja. "Pero me estoy achicando con los años", lamenta y, como al descuido, habla de un hijo suyo que pasó de trabajar con la fruta en un puesto propio del Mercado Central en Buenos Aires a gomero en la capital. Se demora reflexionando sobre cómo sin el trabajo del campo se destroza su familia.

El avance de la soja. Los productores agropecuarios Gonzalo Benegas y Edgardo Salmoiraghe invitan a conocer la Sociedad Rural de San Pedro, la casa colonial que alquilan frente a la plaza central, el lugar de extensas deliberaciones en este tiempo de protesta. También ellos hablan del avance de la soja, muy a su pesar, dicen. Salmoiraghe se explaya: "Acá somos especialistas en frutales, también había buena ganadería, algunos tambos. Pero se termina todo por la baja rentabilidad y la falta de previsión". La boina negra encastrada en su cabeza gacha se mueve de un lado a otro, mezcla de protesta y lamento.

Ellos reconocen que la soja destroza el suelo y también hablan de una caída de puestos de trabajo. Aunque se atajan al explicar que, en las actuales condiciones, no encuentran la manera de sostener sus tradicionales producciones. Entienden que reforzar el reclamo, movilizar el interior es la forma de mantener visible la necesidad de otra política para el sector.

En San Pedro, esta vez, la protesta se percibe más debilitada respecto del paro anterior. No hay movilizaciones al costado de la ruta. La gente en la calle se divide entre quienes promueven el paro y los que prefieren alentar a sus productores a volver a trabajar. "Vemos que hay gente que ya bajó los brazos", dice Salmoiraghe. "El reclamo no despierta en todos el entusiasmo de las primeras movilizaciones". Pero ellos, igual, prometen resistir.

Por Verónica Dema
Enviada especial
vdema@lanacion.com.ar

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