"Sin glifosato, la soja no es viable y la producción de granos cae 70%"

Según el ejecutivo, el problema no es en sí el herbicida, sino cómo se aplica. Dice que hay duplicar la producción y su valor en 20 años, y que el campo no debe subestimar al Gobierno.

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10deSeptiembrede2009a las06:38

“Si se prohíbe el glifosato, la producción de granos caerá 70%, pues la soja será inviable”, aseguró Horacio Busanello, presidente de la filial local de la semillera Syngenta y de la Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes –que ayer celebró 60 años en el hotel Hilton–, en referencia a la remozada polémica sobre este herbicida, convertido en el mismo cuco mediático que el cianuro en minería.

En un aparte con El Cronista, el ejecutivo, que en su discurso de ayer señaló que el mercado de agroquímicos y fertilizantes viene 40% retrasado respecto del de 2008, y que hacia adelante hay que proponerse llevar la producción de granos a 200 millones de toneladas, abordó algunos problemas de coyuntura, como el del herbicida y el de la relación campo/Gobierno.

–¿Es tan dependiente la agricultura del glifosato?

–Sin glifosato, volvemos a 1995 (antes de que se comercializara la soja RR, resistente a glifosato, creada por Monsanto, hoy casi la totalidad de la sembrada en el país). También caerá el maíz porque hoy la mayoría es RR, y no se harán barbechos químicos (período de descanso entre dos cultivos en el que se eliminan malezas para acumular agua y nutrientes en el suelo). Además, los otros herbicidas se dejaron de hacer, ni hay maquinaria agrícola que no sea para esta tecnología.

–¿Qué opina de las acusaciones que recibe por el lado sanitario?

–En toda casa hay químicos, pero ¿a quién se le ocurriría fumigar a personas con ellos? No es el herbicida, sino su uso el tema que hay que atender.

–¿Es cierto que se usan chicos como banderilleros (para indicarle al avión fumigador cuál es el límite de un campo)?

–Usar banderilleros es criminal, y si son chicos, mucho más. Además, es innecesario, todos los aviones hoy tienen GPS. Pero hay que hacer una campaña para educar a los aplicadores de glifosato, y que no lo usen en exceso ni cerca de poblaciones. Todos los tenemos que hacer, nosotros lo estamos haciendo con los distribuidores. En Europa no se sabe dónde termina la casa y dónde empieza el campo, y sin embargo no está esta discusión: tienen stándares más altos y los cumplen, porque si no, van presos.

–¿Cómo ve la relación entre el Gobierno y el campo?

–El conflicto va a pasar, esto está muy enturbiado por lo político. Napoleón decía que la victoria pertenece a aquel que la desea con más intensidad por más tiempo. La intensidad hoy la tiene el Gobierno, pero el tiempo, el campo. Creo que hay que hay que romper paradigmas y proponerse objetivos para el futuro, para salir de esta tormenta perfecta que formaron la peor crisis internacional desde 1929, la peor sequía en 70 años y la pelea entre el campo y el Gobierno.

–Que termina... ¿Cómo?

–Creo que el campo no tiene que subestimar al Gobierno, que tiene profesionales de primera línea que manejan muy bien el corto plazo; enfrente, hay unos que ascendieron a Primera División desde la Primera B. No sé qué pasó con la 125, fue un 1 a 0 en el minuto 48, pero creo que el campo no tiene otra bala de plata. Kirchner jun tó el agua y el aceite, el campo tiene que agradecerle haber puesto en primer plano a su sector.

Por Alejandra Groba.

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