Por la demanda récord, ya escasean algunas variedades de semillas de soja

La mayor intención de siembra de soja esta campaña provocó un cuello de botella, ya que la sequía de la cosecha anterior generó pocas semillas y, en muchos casos, de pobre calidad.

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14deSeptiembrede2009a las07:19

La baja inversión en cereales de esta campaña trasladó toda la presión a la soja, que, según proyecciones, ocupará más de 19 de los 30 millones totales con las que, se calcula, cuenta el país para cultivar. Pero la pobre última cosecha de soja no sólo recortó la cantidad de granos sino también la de semillas disponibles para resiembra. La última campaña, se recolectaron sólo 32 millones de toneladas de soja contra los 52 millones del año pasado, y, para colmo, en muchos casos con una pobre calidad final porque en los períodos clave de crecimiento del cultivo no llovió lo suficiente.

Los especialistas no pueden decir cuánto es el faltante a esta altura, pero sí, que ya hay variedades que no se consiguen, sobre todo las que corresponden a los llamados ciclos III y IV, los más demandados por el mercado, que se usan en la Pampa Húmeda, desde el centro de Buenos Aires hasta el centro de Santa Fe, pasando también por la provincia de Córdoba. Así lo indicó Rodolfo Rossi, presidente de Acsoja, la entidad que agrupa a toda la cadena de valor del cultivo. De acuerdo con los especialistas, alrededor del 45% de toda la oleaginosa que se siembra en el país corresponde a estos ciclos.

Las principales semilleras del mercado de soja son la holandesa Nidera y la nacional Don Mario, que ostentan similar participación sobre las ventas y juntas concentran el 80% del total nacional. Se necesitan entre 70 y 80 kilos de semilla de soja para plantar una hectárea o, dicho de otra forma, dos bolsas que cuestan hoy unos u$s 30.

La preocupación por posibles faltantes llegó al nivel de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). Tras un proceso consultivo entre sus socios, la entidad definió que “el abastecimiento estaría asegurado, en términos cuantitativos”, según dijo el presidente de ASA, Miguel Rapela. Pero en muchos casos, “la calidad está en el límite del estándar aceptable”, reconoció.

Toda semilla que se vende fiscalizada (legal) cumple con estándares definidos por el Instituto Nacional de Semillas (Inase). Sólo en casos excepcionales, este organismo permite que los semilleros vendan semilla de menor calidad. Según Rapela, esa determinación aún no es necesaria, pero quienes no alcancen el nivel oficial deberán, según la normativa, señalarlo en el envase.

Sin embargo, Claudio Santana, gerente comercial de Nidera, indicó que “este año seguramente muchos semilleros comercialicen categorías subestándar”. Pese a que aclaró que en la firma creen poder cubrir las expectativas de demanda, destacó que es inevitable que se produzca un “cuello de botella”, que presionará sobre los precios.

Efecto colateral

La escasez de semilla hará que en muchos casos los productores que utilizaban su propia semilla para resembrar (o la compraban en el mercado negro) busquen comprar semilla fiscalizada a los semilleros para asegurarse un nivel mínimo de calidad. Por eso, estiman desde las empresas y los organismos que habrá un giro hacia la compra de semillas en blanco. Se calcula que hoy sólo el 25% de las semillas llamadas autógamas –soja y trigo– se venden de manera fiscalizada.

Por Julieta Camandone.

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