Los Fórmula 1 ya no corren en el norte

La falta de agua obligó a sustituir los materiales precoces y a diferir las siembras.

02deOctubrede2009a las07:16

Hasta hace dos años, los Fórmula uno tripulados por la soja y el maíz eran los protagonistas del paquete agrícola que los integrantes de la regional Monte Cristo de Aapresid hacían correr sobre los lotes del centro y norte de la provincia. En el caso de la soja, la escudería de punta incluía variedades de ciclos cortos con siembras tempranas que al final del recorrido expresaban en las tolvas sus excelentes potenciales de rendimientos. En el maíz, los híbridos de alta performance se conjugaban con implantaciones a comienzo del ciclo, lo que también redundaban en resultados óptimos.

Sin embargo, los bólidos se vieron obligados a pisar el freno. Es que el agua, el combustible que los hacía funcionar en esos circuitos, muchos de cuales tiene más de 10 años de siembra directa, comenzó a faltar. Debido a esta limitante, los productores tuvieron que cambiar de vehículos y de manejo.

Conscientes de que "El agua marca la cancha", los integrantes de la regional realizaron ayer bajo este eslogan la jornada Un Productor en Acción (UPA). En el establecimiento Algarrobal (kilómetro 306 de la ruta nacional 19) buscaron resumir en tres estaciones los lineamientos del nuevo paradigma productivo en la región.

"Venimos de dos campañas en las cuales, además de políticas, faltó el agua y eso impidió por ejemplo hacer trigo. Por eso, la idea es comenzar a usar y a ser eficiente con el agua disponible; cuando llueve, cualquier ingeniero es bueno, pero la clave es cómo administrar el recurso cuando éste es escaso", comentó Edgard Ramírez, presidente de la regional.

Estrategia. A partir de la amplia ventana de siembra que ofrece el centro norte cordobés, que se abre en septiembre y se cierra a comienzos de enero, la posibilidad de arribar a la meta con buenos resultados productivos es concreta. Pero para ello es necesario conocer cuánta agua hay disponible. Por eso, la recomendación es la siguiente: es preferible esperar a tener buenas condiciones de humedad y no arrancar temprano con agua insuficiente. "Sembrar el maíz en fecha temprana sin lluvia es como plantarlo en una maceta, cuando se acabe el agua el cultivo va a colapsar", advirtió Ramírez. Es por ello que, entre los productores de la regional, hay consenso en esperar, de ser necesario, hasta noviembre para la hacer soja y hasta fines de diciembre para el maíz.

"Las últimas dos campañas nos hicieron valor mucho el agua. Empezamos a notar la incidencia con el trigo que, sin el recurso, se convierte en una lotería. Lo básico pasa por no hacer labranza, tener buena cobertura y controlar las malezas", sostuvo Javier Amuchástegui, miembro de la regional.

El trigo disparó la alarma. Como parte del manejo de los fórmula uno, hace ocho años que los integrantes de la regional miden la disponibilidad del agua en el suelo a los dos metros de profundidad. En otoños anteriores, cuando las lluvias de entre abril y mayo eran suficientes, los trigos llegaban a rendir entre 18 y 32 quintales por hectárea. En el último, la tarea de monitoreo no dejó en muchos suelos ni siquiera introducir los barrenos. La falta de lluvias antes de la siembra y el estrés hídrico que soportaron los lotes con granos gruesos en la última etapa de su evolución hicieron que el trigo no ingresara en la rotación.

"No está porque no hubo condiciones", admitió Juan Cruz Molina, otro integrante de la regional. Según su visión, el trigo en esta zona aporta un rastrojo muy valorado, el que más perdura en el tiempo. "Nos interesa que esté para que las lluvias que se produzcan filtren en el suelo y que la precipitación efectiva sea alta", agregó.

Debido a la sequía, la ausencia del trigo en la zona es notoria. Según los registros de la regional, en la campaña anterior la siembra cayó 50 por ciento y en la present

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