El campo, en un compás de espera

El campo ingresó en un compás de espera, decidido a observar las primeras señales que brindará el nuevo ministro de Agricultura, Julián Domínguez, un funcionario político que deberá demostrar si llega con poder o se trata de un cambio de imagen en la cartera de agro. “Compás de espera“, frase que significa “detención temporal de un asunto“ no es lo mismo que la palabra francesa “impasse“, “callejón sin salida“. Sin embargo ambas expresiones invitan a reflexionar sobre el estado del agro en Argentina.

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05deOctubrede2009a las07:18

El asunto que se detendrá durante los próximos quince días es la organización de movilizaciones y protestas votadas por distintas asambleas que realizaron las entidades agropecuarias donde se decidió marchar a la Capital Federal y si es posible con tractores a la Plaza de Mayo. La gente de campo no está entusiasmada, simplemente se encuentra a la expectativa de que se produzca algún giro favorable a los reclamos, parte de los cuales están contenidos en los 22 puntos y un proyecto de Ley que las entidades entregaron el 31 de agosto al Jefe de Gabinete.

Las primeras señales que brindó el ministro Domínguez, quien fue funcionario nacional durante los últimos tres Gobiernos justicialistas, fueron reunirse con la Mesa de Enlace y lograr que la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario esté bajo su mando.

Además se produjo la salida de Emilio Eyras al frente de la polémica Oncca que será reemplazado por un ex ministro de Economía de la provincia de Santa Cruz, Juan Manuel Campillo. El organismo está sospechado de irregularidades y con denuncias en la Justicia.
Aníbal Fernández, el jefe de los ministros le pidió “paciencia” a Eduardo Buzzi (FAA) en los “asuntos del agro”.

Carlos Garetto, presidente de Coninagro, fue claro: si el nuevo ministro no trae soluciones en la carpeta y urgentes, se profundizará el deterioro social y económico: los pueblos del interior están parados, la construcción y actividades que recibían fuertes inyecciones de agrodivisas.

En territorio bonaerense, el diálogo surgió de un día para el otro y luego de un combate cuerpo a cuerpo para disminuir el “impuestazo” que votó la Legislatura, se suspendieron los gravámenes de los costos portuarios con ingresos brutos a los tonelajes.

Los economistas hicieron cálculos y llegaron a la conclusión de que con esos impuestos automáticamente las retenciones de maíz y trigo se incrementaban en un 1,5 por ciento. Embarcar una tonelada de trigo en Argentina cuesta 6,54 pesos: el monto que se quiso aplicar fue de seis pesos, por lo que pasaba a valer 2,54 pesos.

El economista Javier González Fraga eligió una visión positiva. En su análisis, la Argentina crecerá en 2010 muy poco y de la crisis se va a salir “de a poco”. “Los alimentos están mejor posicionados que los bienes industriales”, dijo en Salta, durante el Seminario del Instituto de Promoción de Carne Vacuna (Ipcva).

Para el especialista, China y Brasil son los países que quedarán en pie firme luego de la crisis internacional y “son nuestros mercados”, aun cuando hayamos perdido la venta de trigo a los silos brasileños.

“Argentina tiene todo el potencial para estar bien en el mundo que viene”, sintetizó y alentó a otro compás de espera al poner como ejemplo a la ganadería: la cría hasta conseguir un novillo gordo dura mil días, entonces será en 2012, pleno “post-kirchnerismo” y tal vez la época del despegue, adelantó.
 
Matilde Fierro.

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