Fuga de capitales se despide con un saldo de u$s 46.150 millones en 28 meses

La salida de divisas se habría interrumpido este mes, pero redujo en un año la inversión del 23% al 20% del PBI, impidió sumar reservas y acotó el crecimiento a menos del 3% anual.

28deOctubrede2009a las07:52

Con una racha que se extendió ininterrumpidamente por 28 meses, y una pérdida para el país que igualó exactamente el monto que hoy tiene en reservas el Banco Central, la fuga de capitales en la Argentina llegó a alcanzar oficialmente los u$s 2.983 millones durante el tercer trimestre de este año, y acumular hasta entonces un saldo de u$s 46.150 millones desde el lejano abril de 2007. Si bien ya sobre octubre los números privados registran un fuerte cambio de tendencia en el signo de este flujo de capitales, con un ingreso estimado de entre u$s 300 y u$s 500 millones para todo el mes, los economistas advierten que la racha percibida hasta hoy dejó efectos en la actividad que serán difíciles de remontar y que tardarán en desaparecer: un nuevo techo, bastante más modesto, de 3% para el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI); un retroceso de “cuatro años” en los niveles de inversión alcanzados; y un despilfarro del superávit comercial que impidió durante todo este tiempo abultar las arcas del Banco Central.

Las reservas eran de u$s 38.600 millones en mayo del 2007, cuando la economía argentina recién empezaba a notar esa salida de capitales que, más tarde, se le volvería imposible frenar. Desde ese tiempo hasta hoy, el BCRA logró captar para sus ahorros una quinta parte (apenas u$s 7.500 millones) de los u$s 34.000 que ingresaron por la vía del comercio exterior, hasta dejar su stock en los u$s 46.144 millones (casualmente, un nivel idéntico al de la fuga de divisas acumulada durante los últimos 28 meses).

“Todo el superávit comercial se lo fue guardando el sector privado. Eso impidió la acumulación de reservas para el país y frenó la actividad económica: al no haber demanda de pesos, tampoco la hubo de bienes, y eso derivó en una recesión”, explicó a este diario el analista de Econométrica, Ramiro Castiñeira.

El gran impacto se notó en la caída de los niveles de inversión, hasta un nivel actual del 20% del PIB; tres puntos porcentuales por debajo del ratio que se había logrado el año pasado, y que no se registraba desde 1998. La nueva relación inversión-PIB es ahora igual a la que tenía la Argentina en 2005 y -para los analistas- obliga a pensar en un techo del 3% para el crecimiento anual del producto. “Si se desea crecer al 5%, habría que incrementar el ratio a por lo menos el 25% del PBI. Pero el actual ratio, de 20%, es consistente con un crecimiento a largo plazo del orden del 3%”. explicó el economista Pablo Lavigne, de la consultora Datarisk. La fuga acumulada en estos dos años y cuatro meses equivale a 6 puntos del PBI de la Argentina por año.

Las consultoras ya estimaron, para octubre, un ingreso de capitales de al menos entre u$s 300 y u$s 500 millones, que atribuyen, en mayor medida, al contexto internacional y, en menor medida, al mérito de la administración local por intentar retornar a los mercados de crédito mediante el canje de deuda y las negociaciones con el Club de París.

“El cambio de signo no se relaciona con que hayamos hecho los deberes demasiado bien, sino con el contexto internacional. La Argentina es parte de un conjunto de mercados emergentes que se beneficia porque el dólar está débil y el temor al riesgo se va diluyendo. Podríamos ponernos contentos si estuviéramos recibiendo capitales por la mayor estabilidad en la reglas de juego. Pero sabemos que no es así”, comentó el analista de Econviews, David Mermelstein.

El informe del Central sobre la evolución del Mercado Único y Libre de Cambios se mostró ayer optimista respecto de la “clara tendencia descendente” que registró la demanda de moneda extranjera”, en estos últimos tres meses, y que s

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