Redrado sumó u$s 90 millones diarios y cerró el mejor octubre de la década

Favorecido por una menor aversión al riesgo y una fuerte devaluación del dólar a nivel global, el Central logró intervenciones diarias que superaron en un 80% el récord registrado hasta hoy, de octubre de 2006.

30deOctubrede2009a las07:53

Podrá recordarse para siempre en la estadística, y hasta con cierta nostalgia, como el mejor octubre de la década –o de la post-convertibilidad– para el Banco Central en términos de intervenciones en el mercado cambiario. En el mes que cierra hoy, la entidad logró captar un promedio de casi u$s 90 millones diarios (netos), sin que el dólar minorista prácticamente se inmutara, y dando por terminada una fuga de capitales que había llegado a extenderse por dos años y cuatro meses. Más aún, sin que la leve apreciación (de apenas dos centavos) que se sintió en estos últimos 30 días despertara la “ira industrial” -por primera vez en mucho tiempo- ante la creciente pérdida de competitividad. El nivel de compras diarias superó holgadamente (en un 80%) el récord registrado hasta ahora durante octubre de 2006, cuando -tiempos distintos, claro- la enorme liquidez global le facilitaba al organismo una adquisición de u$s 50 millones por día.

Las reservas treparon, sólo en octubre (versión 2009), casi u$s 900 millones, logrando recuperar todo lo perdido durante agosto y septiembre, y hasta alcanzar una marca de u$s 46.249 millones. Todo eso con un tipo de cambio prácticamente fijo (ayer volvió a quedar anclado en los $ 3,83), que estuvo lejos de sugerir alguna pérdida de competitividad por la incesante revaluación del real y del euro.

El veranito financiero se sintió, para los analistas, a partir del fuerte ingreso de divisas al país que generaron la mayor devaluación del dólar en los mercados globales, la fuerte reducción en la aversión al riesgo emergente y la escasez de alternativas de inversión en el exterior. Pero estuvo asistido, también, por la recuperación de la economía local, las señales que envió el Gobierno sobre el regreso a los mercados de crédito (como el canje de deuda y las negociaciones con el Club de París) y la expectativa de un saldo comercial bastante favorable para el año próximo. “No se puede dar por sentado que no vaya a haber salida de capitales de ahora en más hacia el futuro. Pero, sin duda, fue esta combinación de razones la que hizo posible que en este mes bajara la fuga”, explicó a este diario el titular de la consultora Finsoport, Jorge Todesca. Un informe de su consultora advirtió ayer que esta euforia de octubre debe ser tomada “en su justa medida”, considerando “las restricciones que atraviesan los mercados de capitales” a nivel global: “Si bien estos últimos meses fueron dominados por una significativa disminución de la aversión al riesgo, con el consecuente ascenso de los mercados bursátiles, este fenómeno tendría un alcance limitado”, advirtió.

En las cifras del Central se percibe una tendencia que aparecería algo pesimista sobre la “perpetuidad” de esta euforia: el efecto que hace que, hoy, el país note una mejora en su flujo de capitales (la “formación de activos externos del sector privado”) es claramente la menor demanda de dólares de los ahorristas en el sistema; pero, no así, el desarme de sus posiciones en dólares. En concreto: durante el último trimestre, la venta de “billetes” del Banco Central en el mercado cambiario retrocedió un 28%; mientras que la compra de estos sólo avanzó la mitad: un 14%. “El cambio de tendencia se advierte en una menor preferencia de la gente por dolarizar carteras (por eso se reducen las ventas a privados), pero permanecen relativamente invariables las compras de divisas al sector privado por transferencias de capital. Esto refleja que no se advierte desatesoramiento”, agregó el informe de Finsoport.

Para el economista Martín Vauthier, del Estudio Bein & Asociados, esto

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