Soja: Cargill culpa a los riesgos por el diferencial del precio con Chicago

Jorge Aguado reclamó por la quita de trabas a la incorporación de nuevas tecnologías en semillas.

03deNoviembrede2009a las08:00

El vicepresidente de Cargill Argentina, Jorge Aguado, responsabilizó ayer en Rosario “a los riesgos que enfrenta el comercio mundial de granos” por el diferencial del 6/7% más alto que tiene el precio de la soja en Chicago con el local, deducidas las retenciones al 35%.

El alto ejecutivo de la multinacional cerealera disertó ayer en Rosario en el marco de la conferencia anual del grupo Rosental, que ayer colmó las instalaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario y que tuvo como estrella al Premio Nobel de Economía de 2005 Robert Aumann.

“Pensar en que el precio de Chicago menos la retenciones es el valor de la soja que tiene que cobrar el productor es no ver las demás cosas que hay alrededor. Hay gastos de comercialización, hay inversiones, como los u$s 1.000 M que desembolsaron en los últimos 5 años 7 empresas del sector en puertos y plantas, y –sobre todo- los riesgos. Hay una cantidad enorme de riesgos que afrontar”, dijo Aguado.

El vicepresidente puso como ejemplo un caso de hace 3 años cuando China, en un momento de suba importante de precios, dejó una gran cantidad de contratos abiertos que sólo a Cargill le significó una pérdida de u$s 65 M.

“Entre 1981, año en que empezó la inversión de Cargill en el sistema oleaginoso argentino, y 2001 nosotros invertimos, por ejemplo en las plantas de Necochea, Bahía Blanca, San Martín, unos u$s 200 M. Y en los últimos 4 años, solo en la de Villa Gobernador Gálvez, invertimos u$S 200 M, la misma cantidad”, graficó la apuesta del sector exportador y procesador en el país.

“En el 84, la primera plana de Cargill de Puerto San Martín, molía 1.200 toneladas días, hoy entre las dos plantas que tenemos en 25 mil toneladas por día. Hoy no hay plantas en el mundo que puedan competir con las argentinas por tamaño, por capacidad, por cercanía de la producción a los puertos. Hoy tenemos la capacidad de moler toda la cosecha argentina, más todo el saldo exportable que llegue de Bolivia, Paraguay y buena parte del sur de Brasil”, insistió.

El ejecutivo aprovechó su disertación para explicar la magnitud de la importancia del complejo oleaginoso, que gracias a la inversión privada y la incorporación de tecnologías (soja RR, siembra directa) convirtió al país en el primer exportador de harina de soja y de aceite de soja y tiene el 50% de esos mercados. “El flujo mundial de aceite y harina de soja depende de la Argentina”, dijo.

También mostró que de los u$s 70.000 M exportados por la Argentina, u$s 26.000 vienen del complejo oleaginoso y cerealero.

Luego, el vicepresidente de Cargill en el país dedicó un espacio a plantear la agenda de la industria aceitera. En ese marco, se quejó de la reciente prohibición del importar soja para procesarla en el país. “El régimen de admisión temporaria incluía muchos productos, pero el único prohibido es la soja. Y cuando se hizo, en febrero, las plantas estaban trabajando al 55% de su capacidad instalada, casi como ahora, cuando el ingreso de la soja paraguaya y boliviana hubiese significado 15 días de molienda más”, se lamentó.

Aguado advirtió que uno de los factores que hizo posible el salto oleaginoso del país fue la adopción de tecnología de punta, como la soja genéticamente modificada, pero que ahora ve trabas para poder continuar con esa absorción de tecnología.

“Hay nuevas semillas desarrollándose y tenemos que adaptar esa nueva tecnología. Pero yo veo que en el país hay cierto nivel, no de impedir, pero si de complicar la forma de poder hacerlo. Como país tenemos que lograr superar esta situación para no perdernos el tren de la tecnología de punta. Con la soja RR1 Brasil esta muy por atrás nuestro, pero hoy nos lleva dos años de desarrollo en la RR2

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