Golpe a la avicultura en Entre Ríos
Murieron 400.000 aves por el fuerte calor, inusual para esta época; pérdidas de entre 5 y 10 millones de pesos.
Más de 400.000 aves, entre gallinas ponedoras y pollos parrilleros, murieron por el calor en las granjas de Entre Ríos durante los últimos días, especialmente el fin de semana. Las altas temperaturas azotaron al segundo sector productivo de la provincia en importancia de facturación, y las pérdidas se calculan en millones de pesos.
En distintos puntos del cordón avícola del departamento de Paraná -que comprende las ciudades de Crespo, Viale y Ramírez-, los productores debieron hacer profundas fosas para enterrar a los animales.
Las temperaturas reales duplicaron lo que se conoce como "la temperatura confort" para las aves, que se ubica en 20 grados. Según los veterinarios consultados por LA NACION, cuando la temperatura supera los 26 grados las gallinas empiezan a jadear y a requerir más agua y frío.
De manera que para días como los que se registraron durante el fin de semana, en los que el termómetro ambiental marcó hasta cerca de los 43 grados, la situación pasa a ser crítica para los establecimientos avícolas que no cuentan con sistemas de adaptación térmica.
El cuadro que se observó en granjas avícolas de Crespo, especialmente, era desgarrador: montañas de gallinas ponedoras muertas. El golpe al sector tiene un efecto de daño proyectado: al morirse 300.000 gallinas habrá 200.000 huevos menos por día.
