"El dólar todavía es mejor que cualquiera de las alternativas"

Si EE.UU. no logra poner la cuestión fiscal en orden en la próxima década, entonces sí los emergentes aparecen como candidatos serios a tomar el relevo.

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01deDiciembrede2009a las07:57

Para 1914, el dólar aún no tenía absolutamente ningún rol internacional. Ni los bancos centrales lo atesoraban en sus arcas ni los gobiernos emitían bonos extranjeros en esa moneda. Por entonces, Londres era todavía el corazón financiero del mundo. Y el lenguaje que se hablaba era el de la libra esterlina. Pero las cosas pueden cambiar rápidamente. Más de lo que uno creería. Ese mismo año, Estados Unidos creó la Reserva Federal. Para mediados de los veinte, Nueva York ya había desplazado a Londres de su pedestal. La nueva moneda internacional necesitó apenas de un década para derrocar a su predecesora y reclamar su imperio.

¿Estamos hoy frente a un proceso de transición similar que terminará apartando de la escena al dólar? Barry Eichengreen es doctor en Economía de Yale y enseña hace más de dos décadas en la Universidad de California, Berkeley. Eichengreen cree que el dólar ya no es el que era, pero aún es mejor que sus alternativas. Sin embargo, el profesor advierte: si los Estados Unidos no pone algunas cuestiones en orden más pronto que tarde, las naciones emergentes darán un paso adelante. Y obligarán al dólar a dar uno al costado.

–¿Cree que el dólar realmente está condenado a perder su primacía? ¿Las economías emergentes están en verdad dispuestas a darle la espalda?

–No por ahora. La economía de Estados Unidos y el dólar tienen sus problemas. Pero también los tienen los emisores de otras monedas de reserva vigentes o potenciales. La zona euro, por ejemplo, tiene problemas aún más severos que los de Estados Unidos en el sector bancario. Japón tiene una economía que se niega a crecer y con grandes desafíos demográficos. Los mercados emergentes, como China y Brasil, carecen por su parte de mercados financieros suficientemente líquidos. El dólar es menos atractivo que en el pasado por varias razones, pero sigue siendo más atractivo que las alternativas. El principal desafío para el dólar viene de la posición fiscal insostenible de los Estados Unidos, lo que implica deudas pesadas, crecimiento lento e inflación si no se lo maneja en forma adecuada en los próximos cinco a diez años. Si Estados Unidos no pone la casa fiscal en orden para, digamos, el 2019, los mercados emergentes aparecen seriamente como alternativas para el dólar.

–¿Cuáles son sus expectativas para el año que viene en cuanto al crecimiento y el desempleo en Estados Unidos? ¿El mercado está demasiado eufórico?

–Me preocupa que los mercados se están adelantando demasiado a los acontecimientos. Es difícil para mí imaginar un crecimiento por encima del 2,5% en 2010, lo que supone que el desempleo permanecerá en niveles de dos dígitos.

–¿El mundo cambió de la forma y en la medida en que usted hubiera imaginado después de una crisis tan traumática como la del 2008? ¿Cree que todavía queda mucho por reparar?

–Cambió más o menos en la medida en que había previsto, pero no tanto como me hubiera gustado. Hubiera querido ver una reforma financiera mucho más dramática, con un achique de las mega instituciones financieras demasiado grandes para quebrar, por ejemplo, algo que terminó resultando imposible por cuestiones políticas más que económicas. Pero estamos haciendo avances lentos pero firmes en la reforma de los requisitos de capital, las transacciones con credit default swaps y otros temas.


Por Laura García.

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