El 13% de la soja fija el precio de toda la cosecha

Según el flamante titular de la Bolsa de Comercio de Rosario, las ventas directas del productor al exportador crecen, lo que atenta contra la transparencia de los precios. El precio que cobran los productores sojeros se fijó este año solamente con el 13% del volumen de la cosecha total de 2008/09, dijo Cristián Amuchástegui, que acaba de ser electo como presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario BCR), el mercado que fija el precio disponible (pizarra) de la soja, el maíz, el trigo y el girasol.

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04deDiciembrede2009a las07:30

El candidato por la continuidad que le ganó la sucesión de Jorge Weskamp a Alberto Padoán –referente de la firma Vicentín– tiene más de una dificultad por sortear: una cosecha aún recortada por el clima, una exportación de trigo y maíz intervenida y recientes acusaciones de falta de transparencia en la fijación de precios de la pizarra. Este último punto, el único que la BCR parece poder manejar –porque no interviene en el clima ni es un actor político activo contra el Gobierno– es el que Amuchástegui planea encarar.

Durante una rueda de prensa en las oficinas capitalinas de la entidad, el nuevo presidente de la BCR señaló poco más de 4,16 millones de toneladas de soja pasaron por el mecanismo de fijación de precios de las bolsas argentinas, de las 32 millones recolectadas, y que esa proporción cae en el caso de los cereales. Esto hace que el precio hoy sea menos representativo que hace tan solo un año, cuando el volumen en la BCR alcanzaba el 47% de la cosecha de soja.

“Las ventas directas atentan contra la formación de un precio transparente”, indicó Amuchástegui, quien dejó al Gobierno descansar de las críticas por esta vez para concentrarse en los propios actores de la cadena. “Hay que hacer docencia”, dijo.

Es que el 87% restante de la soja se negocia a través de compras directas de los exportadores –que las hacen a través de sus propios acopios o negociando con grandes productores– y a través del canje de granos entre otros. El primero de los mecanismos tuvo un crecimiento enorme este año porque, por efecto de la sequía, la cosecha cayó de 48 a 32 millones de toneladas de soja, pero bajó muy poco el volumen negociado en ventas directas.

Según Amuchástegui, por el crecimiento en proporción de la ventas directas se corre el riesgo de que la fijación del precio se haga en un futuro mediante llamados telefónicos entre grandes compradores “con total perjuicio de los productores”. Y no sólo ellos pierden. Un sector de los acopiadores, no ligados a firmas de exportación, repudiaron públicamente hace un mes la falta de transparencia del precio de la pizarra, que también los perjudica.

Exportadores

La intervención de los mercados de cereales también preocupa a la BCR, que prefiere no levantar el tono contra los exportadores, calificados por algunos sectores productores como cómplices del Gobierno. Aún así, Amuchástegui reveló que pidió una audiencia con el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, para plantear su preocupación por la intervención.

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