El precio de los campos sojeros se duplicó en Brasil y en la Argentina cayó 10%

Según analistas, la baja local debió ser mayor por el ‘costo argentino‘ de las retenciones. La poca oferta de campos por falta de opciones de inversión frenó las operaciones nacionales.

Por
10deDiciembrede2009a las07:14

La disponibilidad casi interminable de tierras en Brasil sigue tentando a los medianos y grandes agricultores argentinos, que cada vez recortan más sus inversiones en el país y mudan su dinero al socio del Mercosur, como lo hicieron el grupo Los Grobo y la empresa El Tejar.

Según Fernando Mathó, socio gerente de Engels & Völkers, comprar un campo de soja en Mato Grosso cuesta cerca de u$s 5.000 la hectárea, contra los u$s 12.000 que sale la misma porción de tierra en Pergamino. Pese a que en lo estricto no se trata de la misma tierra ni de los mismos rendimientos, la situación es comparable en términos de oferta. Es decir que se trata de una de las mejores zonas brasileñas y una de regiones de primera línea en la Argentina.

Pese a que los valores se mantienen muy inferiores a los de la Argentina, el aumento de la demanda de tierras cultivables en Brasil impactó sobre el precio en el último año. Los valores se duplicaron en Mato Groso, contra una baja cercana al 10% en los precios promedio de los campos en la Argentina. Es que todo lo que le juega a favor al país vecino le juega en contra a la Argentina. A las retenciones a las exportaciones nacionales, que en el caso de la soja alcanzan el 35%, se le suma la continuidad de la confrontación entre el sector agropecuario y el Gobierno y, ahora también, un clima más perjudicial que en Brasil para los cultivos. En los últimos meses, la Argentina recortó sus estimaciones de cosecha desde 52 millones de toneladas a menos de 45 millones, mientras que Brasil se encamina a una cosecha récord histórica, con proyecciones mensuales cada vez más optimistas.

Por todas estas cuestiones, según Claudio Mejía, socio director de Compañía Argentina de Tierras (CAT) “se esperaba una baja mayor en el precio local a principios de año”, pero la poca cantidad de operaciones realizadas durante 2009 hizo que los productores no vendieran, y eso sostuvo los precios.

En paralelo, la escasez de opciones para invertir el dinero impide la salida de los jugadores agropecuarios. “La rentabilidad que puede dejar un campo bien trabajado es interesante”, indicó Mejía, que aclaró que otro de los factores que limitaron las transacciones fue el propio estancamiento del mercado. “No hay operaciones, por eso es difícil ser objetivo” a la hora de determinar cuánto vale un campo en la Argentina.

Por su parte, Mathó agrega otro condimento. “los productores están poco endeudados porque las alternativas crediticias fueron mínimas en las últimas dos campañas”, indicó. Por eso, a su entender hay un porcentaje de las transacciones habituales que no se hizo en los últimos dos años.

Rendimientos

A la hora de hablar de rendimientos, los analistas no se ponen de acuerdo sobre los números finales de rentabilidad por hectárea.La diversidad de las opciones en territorio brasileño apalanca esta dispersión. Según el economista de Aacrea, Ricardo Negri, “los costos de siembra de soja en Brasil son en muchos casos superiores”. Para Mathó, en cambio, los rendimientos en dólares de la hectárea de soja en el país vecino son más convenientes que a nivel local. Sin embargo, todos los analistas concuerdan en que el ‘costo argentino’ es determinante para el valor de los campos.

Por Julieta Camandone.

Temas en esta nota