Menos convocatoria, el mismo color y más críticas

En julio de 2008 una impresionante movilización fue fundamental para justificar el voto no positivo de Julio Cobos. Ayer, con menos gente en la calle, la apuesta fue a mantener vigente el reclamo del campo.

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11deDiciembrede2009a las07:10

El arco que separa a los dos actos multitudinarios del campo –el primero en julio del año pasado, y el último ayer– encierra una miscelánea de hechos, políticas y disputas que quedarán fundidas al paso del kirchnerismo por el poder. Pero desde la mirada de la dirigencia agropecuaria, al menos, el encuentro de ayer arroja una primera lectura evidente: si la multitudinaria manifestación de julio del año pasado –250.000 almas fueron seducidas ante la convocatoria de la Mesa de Enlace– fue el punto de inflexión de una batalla de meses que derivó en el mentado voto no positivo del vicepresidente Julio Cobos, la austera reunión de ayer –10.000 personas se juntaron en el Rosedal, aunque la organización habló de 40.000– es el punto de clausura de una forma de manifestarse.

A partir de ahora, la dirigencia empresaria agropecuaria, que logró mantener su delicado equilibrio a pesar de los embates que recibió desde todos los puntos del ring, deberá desplegar el trabajo que hasta acá insinuó: la negociación constante con el nuevo Congreso, donde tiene más representación que hasta antes de diciembre, pero donde debe sumar escaños a favor de sus reclamos para que no caigan en terreno yermo.

La convocatoria de ayer contó con el color de la manifestación anterior. El titular de la Sociedad Rural, Hubo Biolcatti, frontal hasta rozar los límites de la verborragia algunas veces, recorrió los puntos flacos del Gobierno, con referencias a la corrupción de una conducción estatal que apuesta al “capitalismo de amigos”.

El acto iba a empezar a las 17, pero los insistentes rayos del sol y la pereza de los invitados obligaron a comenzar dos horas más tarde.

La modesta multitud escogió los blancos de siempre. Hubo rechiflas ante las menciones de la presidenta Cristina Fernández, el ex presidente Néstor Kirchner y el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. Una vez más, quien se llevó el premio a la popularidad negativa fue el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Para algún despistado político, un paseo por el Rosedal le hubiese resultado desconcertante. Por momentos, pareció una reedición de una sesión en el nuevo Congreso, debido al desfile de figuras como Elisa Carrió, Felipe Solá o Francisco de Narváez. Pero también la manifestación de grupos piqueteros como la Corriente Clasista y Combativa o la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat, ruidosos con sus bombos y redoblantes.

O un cónclave empresario por la participación de dirigentes empresarios nucleados en la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y en la Unión Industrial Argentina (UIA), otrora en las antípodas de la defensa agropecuaria. El campo también puso ayer el púlpito para la reaparición de personajes populares hasta hace poco tiempo, pero con diluido poder de convocatoria en el presente, como Juan Carlos Blumberg.

Por Julieta Camandone.

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