Moreno busca "acordar" con los frigoríficos para bajar los precios

La idea es conseguir que el valor del kilo de asado, unos de los principales cortes consumidos en Navidad y Año Nuevo, no supere los 14,50 pesos. El Gobierno quiere aumentar las regulaciones y controles para lograr que los precios no sufran alzas a medida que se acercan las fiestas, algo que se produce todos los años por el aumento de la demanda y se agravaría ahora por la oferta reducida.

14deDiciembrede2009a las07:26

El Gobierno nacional intentará esta semana frenar cualquier tipo de aumento de precios de la hacienda en pie para lograr que los cortes de carne que más consumen los argentinos en las fiestas de fin de año bajen en las góndolas.

La idea es conseguir que el precio del kilo de asado, unos de los principales cortes consumidos en Navidad y Año Nuevo, no supere los 14,50 pesos, cuando actualmente está entre 19 y 21 pesos.

La tarea, de la que se ocupa el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, consiste en “acordar” los valores de compra de la hacienda en pie con los frigoríficos más grandes del país, quienes aplican la mayor parte del valor agregado de la cadena.

El funcionario sacará a las calles a sus “soldaditos” (como él denomina a los inspectores) este martes, para que le tomen declaración jurada a los carniceros sobre cuánto pagan el kilo del producto y a cuánto lo venden.

Esta vez, las facturas de compra no tendrán ningún tipo de validez, ya que algunos frigoríficos trabajan con procesos irregulares en los que facturan un precio y cobran otro porcentaje en negro, por lo que el costo final se eleva.

Por ejemplo, carniceros de los barrios porteños de Caballito, Flores, Villa Crespo, Parque Chacabuco, Paternal y Chacarita relataron a Noticias Argentinas que la semana pasada pagaron 9,60 pesos el kilo, cuando en las facturas figuraba 8,57 pesos.

Por ello, la administración central quiere aumentar las regulaciones y controles para lograr que los precios no sufran alzas a medida que se acercan las fiestas, algo que se produce todos los años por el aumento de la demanda y se agravaría ahora por la oferta reducida.

La oferta de carne descendió este año por el impacto de la sequía en el sector pecuario, principalmente, en los 600 mil kilómetros cuadrados de la Pampa Húmeda, donde se produce el 90 por ciento del ganado argentino.

Moreno ya habló con cuatro de los frigoríficos más grandes del país, que abastecen la mayor parte de Capital Federal y el Gran Buenos Aires --donde viven 13 millones de personas--, y recibió el apoyo de los empresarios, pero los carniceros son escépticos.
El funcionario se comunicó con frigoríficos conocidos y les puso un techo de 4,50 pesos por el kilo vivo de ganado, aunque en el Mercado de Liniers los valores superaron los 5 pesos el jueves último.

Moreno aumentó las presiones y logró que el martillo baje el viernes en 4,50 pesos en Liniers, aunque algunos empresarios aseguraron que para poder comprar tuvieron que pagar hasta 22 centavos en negro por kilo.
Altas fuentes oficiales dijeron a Noticias Argentinas que hay “mucha confianza” en que los grandes frigoríficos y las cadenas de supermercados mantendrán en pie “lo que ya se habló y se cerró”.

Aunque reconocieron que “el problema está en las carnicerías particulares”, donde los precios son impuestos según el valor al que esos comerciantes acceden a la media res.

“Una cadena de supermercados puede exigir precios, porque compra de a 800 ó 1.200 medias reses por mes, pero un carnicero que baja 5 medias res a la semana, no tiene posibilidades de pelear nada”, dijo la fuente.

A la hora de vender, los carniceros particulares multiplican por dos el precio al que compran los cortes más finos, como cuadril, cuadrada, nalga y bola de lomo.
Así compensan las pérdidas que les producen cortes más económicos como la paleta, el roast beef y la aguja que

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