"EE.UU. y Europa hoy tienen los problemas de Argentina"

Ferguson dispara sin titubear. Habrá una recaída en la recuperación económica. El default de Dubai es el primero de muchos por venir. El problema no son los bonus de los banqueros sino que aún existan entidades “demasiado grandes para caer“.

14deDiciembrede2009a las07:52

Niall Ferguson no es sólo un profesor de historia. Es un best-seller imbatible. Y un fenómeno mediático. Amigo de las teorías controvertidas, este británico es hoy una referencia obligada a la hora de pensar el sistema financiero y la crisis que lo sacudió hasta sus cimientos. El Cronista consiguió hablar con él y arrancarle algunas definiciones que desafían el consenso.

–Hace muy poco, en un artículo comparó la situación de los países desarrollados tras la crisis con la Argentina. ¿Hay algo de nosotros en ustedes? ¿A qué se refería?

–Lo que quise decir es que los problemas tradicionalmente asociados a los gobiernos argentinos –deuda excesiva y riesgo de default– ahora se pueden encontrar tanto en el sistema financiero de Estados Unidos como de Europa y de hecho, en muchos hogares estadounidenses. Hoy nosotros somos la Argentina.

–Los mercados vienen de un rally poderoso instalados en la euforia de una recuperación económica sin fisuras. ¿Cree que realmente una salida de la recesión en W, con una recaída después del repunte inicial, está descartada a estas alturas?

–Creo totalmente que una recuperación en W todavía es una posibilidad. Y pienso que estamos viendo ahora una suerte de vuelta a la realidad en la medida en que los inversores revalúan las perspectivas para el 2010. Con los pequeños comercios luchando todavía por obtener crédito y las familias en pleno proceso de desapalancamiento, el crecimiento de EE.UU. el año que viene seguramente va a ser una desilusión.

–¿Le parece que el mundo realmente ha sufrido una transformación importante en reacción al trauma de la crisis?

–Sí, en el sentido de que se tomó consciencia de que hay problemas fundamentales en relación a la carga excesiva de la deuda en los países de la OECD que ya no pueden seguir siendo ignorados. Pero no, en el sentido de que mucha gente en el sector financiero siguen actuando como si nada hubiera pasado. Es realmente increíble que firmas que fueron mantenidas con vida hace apenas un año gracias a masivas inyecciones de capital aportado por los contribuyentes, compras de activos y garantías, hoy estén pagando nuevamente bonus millonarios.

–Los gobiernos parecen dispuestos a avanzar sobre los sueldos de los banqueros e imponer cierta sensatez donde hoy no la hay. ¿Qué opina sobre los recientes anuncios de impuestos a los bonus? ¿Son verdaderamente incentivos perversos?

–El tema del pago a banqueros es, en mi opinión, un gran pretexto para desviar la atención. Se trata, en realidad, de un síntoma de un problema mucho más profundo, que es el hecho de que existen instituciones “demasiado grandes para caer” que le ofrecen a sus ejecutivos una oportunidad grandiosa de enriquecerse a costas de, por un lado, inversores institucionales cómplices o apáticos, y por el otro, de garantías implícitas o explícitas de los que pagan los impuestos.

–Dubai, Grecia, España. En estos últimos días, la fragilidad de muchas economías, ahogadas por la deuda, quedó expuesta y saltó a la atención del público. En este gran proceso de desapalancamiento global, ¿cree que todavía quedan muchas sorpresas por delante? ¿Incluso eventos de la magnitud de la quiebra de Lehman?

–Sin ninguna duda. Dubai fue apenas el primero de los muchos defaults y rebajas de calificación que van a venir. Pero las preguntas claves son dos: en qué medida estos defaults pueden relanzar los temores sobre la solvencia de los bancos y en qué medida los inversores en bonos empezarán a preocuparse por la credibilidad de las políticas fiscales de los países realme

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