Para EE.UU., la política económica y la inseguridad jurídica frenan las inversiones

Arturo Valenzuela dijo que las compañías estadounidenses reclaman cambios en la economía. El Gobierno lo cruzó: aseguró que nunca recibieron quejas de firmas de ese país.

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17deDiciembrede2009a las07:56

Estados Unidos está preocupado por sus inversiones en la Argentina. Lo que era un comentario de pasillo entre empresarios se convirtió ayer en una declaración con todas las letras, con nombre y apellido. Arturo Valenzuela, el funcionario de más alto rango dedicado a la región del gobierno de Barack Obama dijo: “Lo que escuché de los empresarios de la AmCham es preocupación por la inseguridad jurídica y por temas económicios. Me dicen que si no hay determinados cambios no podrán hacerse inversiones”.

Valenzuela soltó esa frase poco después del mediodía en un encuentro con medios –entre ellos El Cronista– en la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, organizado para cerrar la visita de dos días al país con la cual estrenó su cargo de Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos, el puesto de la administración norteamericana que ocupan quienes se encargan de seguir todo lo que sucede en el Hemisferio Occidental.

La respuesta del Gobierno llegó pocas horas después. En un comunicado, la Cancillería aseguró que en el gobierno nacional “no han recibido quejas de empresas estadounidenses con intereses e inversiones” en el país. En el texto, el Ministerio de Relaciones Exteriores “reitera su disposición a analizar todos los aspectos que permitan promover las relaciones recíprocas, especialmente las económicas, entre los dos países”.

Diplomático al fin, Valenzuela no quiso decir a los periodistas cuáles son los cambios en la política económica que le pidieron en su encuentro del martes las empresas estadounidenses radicadas en el país. Sin embargo, son conocidos los reclamos que enarbolan las compañías de ese origen: el respeto de los contratos para las empresas de servicios públicos –que incluyen la actualización de tarifas–; la fijación de “reglas claras” para ordenar la relación con los sindicatos –a partir del conflicto de la alimenticia americana Kraft– y la limitación de las intervenciones de Guillermo Moreno en la regulación de exportaciones e importaciones y precios para el mercado interno.

A pesar de que tocó uno de los puntos que más le duele al Gobierno de Cristina Kirchner –quejarse por los vaivenes jurídicos y reclamar un contexto amigable para las inversiones– Valenzuela buscó mostrarse conciliador con la Casa Rosada e evitó responder si había pedido audiencia con la presidencia. Lo cierto es que sí la tramitó, según aseguró a El Cronista un importante funcionario del Ejecutivo. “Él pidió verse con Cristina, pero la Presidenta lo derivó a Cancillería porque no era el momento para recibirlo: tiene un rango menor y además no estamos de acuerdo con lo que hace Obama en la región”, aseguró la fuente, de trato diario con el matrimonio K.

Ignacio Miri.

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