Campo Roca, la forma posible y rentable de tener un tambo

En una mañana como las que tiene el campo, esas de sol que llegan después de algunas de providencial lluvia, llegar a Campo Roca, es entrar a una experiencia positiva, posible y rentable para el tambo argentino.

24deDiciembrede2009a las07:36

El INTA Rafaela, luego de una experiencia en los ï80, había tenido un tambo de las características del que comenzamos a describir, pero no había logrado desde adentro de la Estación Experimental convencer de sus rendimientos a los tamberos. Pasaron los años, el tambo modelo para experimentación cobró mayor importancia en el predio central del organismo y la necesidad de encontrar un espacio externo que permita desarrollar la experiencia fue creciente.

A 8,5 km. de la ruta 34, sobre la provincial 70, se puso en el año 1996 en alquiler el campo con tambo que la cooperadora del INTA decidió rentar para recuperar, tal como lo podría hacer un productor que se propone cambiar su explotación. Se reeditó la idea de la Unidad de Producción, para poder poner a disposición de los tamberos un sistema de producción lechero, basado en una propuesta simple y apropiable, para orientar las decisiones que mejoren sus rendimientos, productivos y económicos.

En 1997, el tambero contratado por el INTA y un empleado iniciaron la refacción del terreno, dividiéndose los potreros con un sistema sencillo de un solo hilo alimentado con una pantalla solar ubicada en el medio del campo, para ahorrar en la alimentación eléctrica. Se derribó una pared en la sala de ordeño, para mejorar el tránsito de los animales y como una prioridad de inversión, se amoldaron las necesidades para poder llegar a los diez mil litros por hectárea, como objetivo inicial, que hoy ya fue corriéndose hacia adelante.

"En el trabajo de extensión de lechería, una de las estrategias es trabajar con sistemas reales de producción", cita técnicamente el Ing. Mario Mondino, responsable de esta experiencia práctica donde para llegar al productor de manera efectiva, se muestra que en un campo se puede volcar toda la tecnología disponible, manejarla bien, en un sistema sencillo y representativo, para eficientizar rendimientos y duplicar la productividad.

El tambo es "una actividad compleja" que demanda mucha mano de obra, predisposición y se ve acosada constantemente por la soja, que puede brindar iguales números, pero con el sabido abandono de una actividad intrínseca a la región y al sentimiento de los productores.

"La alta eficiencia se logra a través de una buena planificación, de organización del trabajo, de una buena capacitación empresarial y de la mano de obra, de diálogo, de la conformación de grupos, que permitan mejorar aspectos cualitativos, más allá de los técnicos", explica sobre el gerenciamiento y la atención general de todos los aspectos que hacen a la explotación, sin quizá inversiones económicas.

En Campo Roca no se realizan investigaciones, sino que se transfieren todas las técnicas que surjen de la Estación Experimental, para poder demostrar la eficientización del tambo.
En esta explotación se trabaja con 112 hectáreas útiles, con 190 vacas totales, que dan una relación de 1,7 animales por ha., con 22,6 litros (sobre los 16 litros promedio) por vaca diarios, sustentado en un sistema básicamente pastoril de alta productividad, que aporta entre el 70 y 75 por ciento del forraje, que se suplementa hasta cubrir la mejor alimentación del ganado, para poder conseguir el número real que supera los 11 mil litros.

EFICIENCIA

La productividad está dada por el aumento en la cantidad de vacas, más producción por cada una de ellas y con un buen trabajo en la reproduc- ción generan beneficios, basados en el alimento pastoril combinados con los suplementos.

En la actualidad, el 40 por ciento de los tambos se instalan en los cinco mil litros de productividad, siendo ese segmento el que está "al borde del abismo, por ser muy

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