El Gobierno demora los biocombustibles para evitar aumento de 5% en el gasoil

Por temor a nuevos ajustes de precios, se postergaron de forma tácita los plazos para la venta de gasoil orgánico. Las empresas esperan que ocurra en marzo.

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31deDiciembrede2009a las03:10

A contramano de lo que establece la ley, los surtidores de la Argentina no comenzarán a despachar biodiesel –un combustible orgánico que se mezcla con el gasoil– a partir del primer día del nuevo año. El motivo: el Gobierno no logró resolver cuestiones impositivas vinculadas con biodiesel, de manera que su implementación a partir del 1´ de enero hubiese derivado en un aumento de hasta un 5% en los precios de venta del gasoil al público, según confirmaron empresas del sector.

La presión al alza no es un dato que pasa desapercibido en los despachos públicos. Con 11,61 millones de metros cúbicos comercializados hasta noviembre de 2009 según números de la Secretaría de Energía, el gasoil, que cuesta unos $ 3 el litro, es el combustible más utilizado en la Argentina, con un 70% de la demanda del país. Es por eso que en el Gobierno siguen con especial atención la evolución de los valores en el surtidor. En línea con esa preocupación un ejecutivo del sector que pidió reserva deslizó que “posiblemente las implementaciones se completen en marzo. No ahora, que afectaría el consumo de las vacaciones”.

La Ley de Biocombustibles data de 2006. Allí se estableció que a partir del viernes las naftas y el gasoil debían incorporar progresivamente contenidos de combustible de origen vegetal, como la alconafta y el biodiesel, en cada caso. La primera etapa establece un máximo de un 10%, y un mínimo de un 5%.

La principales compañías del sector son Esso, YPF, Petrobras y Shell. Todas comenzaron a readecuar sus instalaciones y despacho de acuerdo con la norma, pero ya anticiparon al Gobierno que no podrán cumplir con ella debido a las indefiniciones del precio en cuanto al biodiesel y la estrecha oferta de alconafta.

Las tres primeras compañías e

nviaron comunicaciones al secretario de Energía, Daniel Cameron, mientras que Shell, que comenzó a despachar alchonafta la semana pasada en el el noreste, mandó una carta al Ministerio de Planificación, a cargo de Julio de Vido, para deslindar responsabilidades.

Cuestión de precio

“El problema es que el insumo que se utiliza para cortar el gasoil no tiene precio de referencia en la Argentina; lo tiene que fijar el Gobierno. Si nosotros lo compráramos afuera, sería más caro y habría un aumento de precios en los surtidores”, explicaron en una de las compañías.

Mientras que en otras de las petroleras aseguraron que “los incrementos en los costos serán trasladados a los precios”.

En sus orígenes, la Ley de Biocombustibles intentó promover la construcción de plantas pequeñas, pero el negocio atrajo sobre todo a las grandes cerealeras. Entre 2006 y 2007, un grupo de firmas entre las que se encuentran Bunge, Aceitera General Deheza, Glencore, Vicentín, Unitec Bio, Molinos Río de la Plata, Louis Dreyfus y Patagonia Bioenergía alcanzaron una capacidad instalada cercana a los 2 millones de toneladas de biodiesel, más del doble de lo que requiere el consumo doméstico.

Sin embargo, el mayor destino de la producción local fue la exportación. Según datos de la AFIP, las ventas externas del combustible ecológico alcanzaron los 1,24 millón de toneladas entre enero y noviembre, 25,9% más que en el mismo período de 2008. Y volvió a aumentar la producción local del combustible hasta un 56% debido a la puesta en marcha de nuevas plantas durante 2009.

Por Pablo Fernández Blanco.

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