Los especuladores ‘olieron la sangre’ y decidieron poner a prueba al euro
La moneda perdió en el último trimestre un 10% por culpa de los problemas que enfrenta Grecia. Pero también por las ineficiencias institucionales de la Unión Europea, que dificultan una resolución.
Dicen los ingleses que uno no conoce a sus vecinos hasta que tiene una crisis. Y la debacle fiscal en la que está sumergida Grecia es una dura prueba de fuego para el vecindario de la zona euro. Una década después de su nacimiento, la moneda común europea tiene que demostrar a los mercados y a los especuladores que la principal crisis de su historia no la va a matar y que en cambio, va a salir fortalecida de ella. Pero la faena no es sencilla: por un lado, los mercados dudan y ponen a prueba la solidez monetaria de la Unión Europea (UE) para ver hasta dónde resiste la zona euro sin que alguno de sus miembros más débiles (Grecia, Portugal y España) colapse y tenga que ser separado de la moneda común, y por el otro lado, la misma UE tiene que poner sus barbas en remojo y revisar toda una serie de aspectos institucionales que hoy generan serias ineficiencias y conspiran contra el fortalecimiento del euro.
Una caída de más de un 10% contra el dólar en menos de 3 meses habla a las claras de la presión especulativa a la que se ve sometida la moneda europea hoy en día (en noviembre el tipo de cambio había llegado al máximo de 2009, a 1,51 dólares por euro; hoy ya pasó por debajo de los 1,35 dólares). Sin lugar a dudas, la gota que rebalsó el vaso llegó de Atenas. El gobierno griego ya no puede sostener su enorme déficit fiscal y se ve obligado a solicitar ayuda del resto de la UE para evitar la bancarrota y una salida humillante de la zona euro, lugar adonde llegó no por mérito propio sino tras manipular sus estadísticas oficiales. Para el resto de la Unión, el papelón es mayúsculo y una verdadera señal de alarma respecto de que en los próximos meses se seguirán poniendo a prueba la solidez del euro y la de sus miembros más vulnerables.
