Crecen la soja y el maíz en la zona del Chaco santiagueño
El Grupo CREA Guayacan organizó, con el apoyo de Syngenta, una gira por campos de soja en la zona del Chaco santiagueño, más exactamente en los Establecimientos Santa Teresa, Campo Chico y 5 Estribos, ubicados en la localidad de General Capdevila a pocos kilómetros de Charata.
Asistieron productores de los grupos CREA La Paloma, CREA Bandera, técnicos de Charata y productores de La Redención (Santiago del Estero). Como conductora del recorrido fue invitada la fitopatóloga Ing. Margarita Sillon, investigadora de la Universidad Nacional del Litoral.
Gancedo. 31 de marzo de 2010. En esta zona del país conviven campos “nuevos” con lotes con antecedentes de rastrojos de campañas pasadas. Es una región donde el gran limitante es el agua y donde los rindes promedios de soja, hasta ahora, alcanzaban los 2000 kgs. Sin embargo el nivel productivo de la zona está creciendo y con él se incrementa la proyección de rindes. Para capacitar a los técnicos locales todos los años se lleva a cabo un encuentro anual organizado el CREA Guayacan cuyo objetivo es comprobar cómo avanzan las enfermedades en los lotes de la región, en muchos casos campos ganados al monte y sobre los cuales se siembra soja o maíz por primera vez.
El encuentro consistió en una dinámica de reconocimiento de enfermedades en lotes de soja grupos V, VI, VII y VIII (estos últimos tolerantes a mancha de ojo de rana), soja en primer año sobre Gatton panic y lotes de maíz. Se vieron sojas sembradas en noviembre, diciembre y mediados de enero, lo que implica que en la región conviven cultivos que están a tres semanas de cosecha y otros que recién están en la etapa de llenado de granos.
Según contó la Ing Laura Carabaca, asesora del CREA local y organizadora de la jornada, se están viendo en la zona sojas cada vez mejores. “El promedio de rindes en estos campos es de 2500 kilos en soja, y en maíz se está creciendo con picos de hasta 6000 kilos dependiendo del agua”.
Según afirma la Ing. Margarita Sillon, quien visita la zona hace ya varios años, este año en particular se ven campos sojeros con buena sanidad ya que los productores han aplicado fungicidas a tiempo. “En esta campaña en particular las condiciones climáticas son muy favorables para el avance de hongos y para el desarrollo de la soja”. Durante la recorrida Sillon afirmó: “la principal enfermedad que hoy está presente aquí es el tizón por cercospora kikuchi, en niveles altos en los estratos superiores de los cultivos. Se identifica como una mancha bronceada que va desde el ápice de la hoja hacia la base. Además encontramos septoria, manchas por alternaría y antracnosis en vainas con lesiones en hojas”. Para controlar estos problemas aconsejó el uso de triazoles con estrobirulinas como es el caso de Amístar Xtra, para mancha marrón en el período de formación de vaina. “No soy partidaria de las recetas y aconsejo monitorear el cultivo para ver si existe mancha marrón en un 25% en altura en R3 que es el momento ideal para aplicar. Si el nivel de mancha es inferior se puede llegar a R4 para aplicar el fungicida y de ese modo se ganará en residualidad lo que sirve para prevenir la presencia de cercospora kikuchi que viene luego de la mancha marrón”, sostuvo.
Las pérdidas por mancha marrón se dan por pérdidas de vainas y se ha registrado hasta un 50% de pérdida de vainas lo que representa muchas veces pérdidas de hasta el 30% de los rendimientos. Para el caso de cercospora kikuchi hay, además, un problema agregado ya que si el cultivo pierde todas las hojas se altera la relación fuente – destino y la planta no termina de madurar en forma natural lo cual puede generar una pérdida extra del 20% de los rindes.
Para que todos los presentes pudiesen aprender a reconocer y diferenciar las enfermedades, la Ing. Sillon explicó que las hojas de soja que se ven “bronceadas” desde la punta hacia
