En trigo, hay mucho para seguir creciendo
Medir el agua en los perfiles a la siembra, ajustar la fertilización y buscar altos rindes, pero también calidad.
Es uno de los cultivos insignia de la producción argentina. Después de un mal paso en las últimas campañas, este año prepara la revancha. Sin embargo, “si nos distraemos mirando una linda foto puede que no logremos el final de película esperado”. Las palabras corresponden a Pablo Calviño, responsable técnico de El Tejar, uno de los disertantes en el panel de trigo del Congreso de Aapresid 2010.
“En un año como éste, en el que el escenario presenta un suelo con agua disponible y quedan sólo por controlar insectos y malezas, hay que hacer las cosas bien para aprovechar los precios, porque si nos distraemos podemos tener problemas más serios que incluso los que hubo los últimos años con las políticas del Gobierno”, remarcó Calviño.
“El manejo por ambientes, dejar de pensar los lotes como un cuadrado, ha sido el cambio de manejo que ha generado más impacto en la agricultura de los últimos años, porque permitió caracterizar los lotes según su potencialidad productiva y, así, su rentabilidad”, disparó Calviño, quien aseguró que la diferencia entre productores es el conocimiento que tenga de las variables que afectan el rinde y cuánto.
Calviño ponderó el uso de simuladores (“bien calibrados”, aclaró) para cuantificar la frecuencia con que ocurren determinadas situaciones según datos históricos (heladas, precipitaciones, etc.) y presentes (tecnología disponible, historia del suelo o agua a la siembra). “Puedo saber que si tengo 100 milímetros de agua en el perfil de suelo a la siembra en la zona de Villegas, en suelos profundos, puedo aspirar al 50% del rendimiento que si partiera del suelo lleno”, explicó Calviño. Y agregó: “En función de esto voy a decidir qué cultivo hacer, pero con datos más certeros y discriminados por ambiente”.
