Cómo se forman los precios del maíz

Mercados, FOB y FAS Teórico y desafíos para el maíz argentino en el mundo.

Por Rodrigo Bonazzola y Nicolás Degano

A la hora de diseñar la estrategia de una campaña es importante pensar en el potencial de ganancia que se puede obtener. Este diferencial va a estar atado a un precio que se fijará dentro de un año, por este motivo es importante tener en cuenta diferentes datos. Los commodities, como el maíz, se rigen a través de un precio de referencia que es más representativo cuanto más volumen se negocia.

Para negociar un mayor volumen, existe un mercado concentrador, que es el que forma el precio a través de la demanda y la oferta. Por el lado de la oferta participan los productores, acopiadores y cooperativas, mientras que por la demanda participan los exportadores y las industrias de primera transformación. Estos dos actores se relacionan a través de los corredores y cooperativas de segundo grado, que son los que negocian el volumen.

El precio del maíz de la campaña 2019/2020 se ve afectado por diferentes aristas. Uno de los elementos que es importante tener en cuenta es la relación soja/ maíz, ya que son cultivos que compiten entre sí. Además el precio se verá conformado por las condiciones de oferta y demanda global, que si bien son cambiantes permiten realizar proyecciones.

En esta oportunidad, se proyecta que la producción de soja sobrepasaría la demanda, mientras que en el caso del maíz los inventarios caerían otorgándole mayor fortaleza al cereal. Al respecto, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta un rango de precios promedios para el maíz en EEUU, del cual luego puede extrapolarse el valor de Chicago, y a partir de ahí llegar al precio equivalente que el productor argentino podría recibir.

La producción de Estados Unidos es un factor que impacta en los precios, ya que es el mayor exportador. Para esta campaña, los cultivos norteamericanos están siendo afectados por el clima por lo que el USDA recortó la estimación de producción. Emilce Terré, jefa de Informaciones y Estudios Económicos en Bolsa de Comercio de Rosario, apunta que en el ámbito local hay que tener en cuenta también otros factores, ya que que hay mayor sostén para la demanda de maíz que para la de soja.

De una producción de maíz que estimamos en 50 millones de toneladas, 33 millones de toneladas se irían para la exportación. Es una de las principales fuentes de demanda para el cereal y hace que los precios que se consigan en el mercado internacional impacten sobre los precios en moneda local”, argumenta Terré.

Los mercados formadores de precios se clasifican en mercado de futuros y físicos, que son precios de referencias. Los mercados físicos de granos concentradores son los principales referentes para la comercialización granos en Argentina.

En el caso de los precios a futuro, es una herramienta que tiene el productor para asegurarse una ganancia. “La mayor parte de los productores están acostumbrados a sacar un seguro climático y los futuros, que son un seguro de precio pero no son una herramienta que esté tan difundida como la anterior y que permiten asegurar una parte de la producción para estar seguro de que al menos se van a cubrir los costos”, explicó Terré.

Precio FOB y FAS

Los precios de exportación o FOB son indicadores de lo que los clientes están dispuestos a pagar por los commodities argentinos. Si a estos precios en puerto argentino se les descuentan las retenciones y los gastos que tiene el exportador por comprar los granos en el mercado local, operar, procesar y cargar los granos a bordo del buque se obtiene el FAS teórico.

El FOB está en dólares, mientras que el FAS en pesos argentinos. En este caso, el comprador trata de ofrecer menos que el FAS teórico y el vendedor trata de que el precio no sea menor al FAS. Pero además de esta lucha entre la oferta y la demanda se suman otros factores como la escasez de la producción, disposición a vender de los productores, las necesidades financieras de los productores, problemas de logística, espera de buques, niveles de stock en puertos o plantas, entre otros.

Terré señaló que para la campaña 2019/2020 es importante tener en cuenta que sembrar maíz es más caro que sembrar soja y que eso, en el contexto en donde los costos de financiación aumentaron de manera considerable, es un punto que hay que seguir de cerca. Por otra parte, un elemento que le suma incertidumbre es que es un año electoral donde podría haber eventuales cambios en las condiciones del mercado de cara al año próximo.

“En principio no se descuenta que hayan cambios muy importantes, pero la incertidumbre política muchas veces se refleja también en la volatilidad del tipo de cambio y puede tener un efecto en el mercado”, sostuvo.

Actualidad del mercado

En Chicago los valores del maíz repuntaron por los recortes productivos que sufrió la cosecha de Estados Unidos, principal productor y exportador global.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recortó la producción del país del norte en al menos 30 millones de toneladas desde la primera estimación, aunque en el último reporte mensual sorprendió al revisar la producción al alza.

A nivel global, la producción mundial en la campaña 2019/20 caería un 1,6%:


MAÍZ

MUNDIAL (M TN)

2018/19

Proy. 2019/20

Variación (%)

Producción

1.122,70

1105,1

-1,6%

Consumo

1133,2

1135

0,20%

Exportaciones

168,2

171,2

1,80%

Stock Final

328,8

298,9

9,10%

Stock/consumo

29,00%

26,30%

2,7 p.p.


A partir de las cotizaciones de Chicago se le suma una prima que recoge las diferencias de flete, calidad, y disponibilidad de maíz entre los distintos lugares de origen.

En el siguiente gráfico se puede ver el aumento de precio FOB en Estados Unidos, en donde Sudamérica aprovechó valores más competitivos con una gran cosecha.

Como se señaló antes, para que el valor FOB sea comparable con el mercado local, hay que descontar los costos operativos de la exportación (gastos de fobbing) para convertir al FAS. El resultado es lo que se denomina “paridad de exportación” o “FAS teórico”:

El mercado a término de Argentina copió la suba internacional:

La buena competencia del maíz argentino se combinó con una gran cosecha local y esta situación se ve reflejada en los embarques mensuales durante el 2019 y line up de barcos, siendo el factor que empujó los precios del maíz con la exportación demandando mercadería.

Mercado mundial de maíz 2019/20

El saldo exportable de la Argentina en 2019/20 se calcula en al menos 33 millones de toneladas para la próxima campaña, con múltiples destinos que evolucionaron de la siguiente forma:

Nelson Illescas, de la Fundación INAI, presentó durante el Congreso Maizar las oportunidades y amenazas a las que se enfrenta el cereal de cara al futuro.

Como oportunidad surge el reciente acuerdo alcanzado entre el Mercosur y la Unión Europea, que establece una cuota de un millón de toneladas libre de aranceles.

Ver también: La “letra chica” del acuerdo con la Unión Europea

Para cumplir con este mercado será clave poder cumplir con la prohibición de diclorvós, ya que la ausencia de este insecticida es una condición indispensable para ingresar.

En México el principal abastecedor es Estados Unidos, que además de la ventaja logística tiene 0% de aranceles. Si la Argentina quiere entrar, tiene que competir con aranceles. Este mercado representa el 10% del comercio total mundial de maíz con 15,5 millones de toneladas, que son abastecidas en un 98% por Estados Unidos.

En Corea (compra cerca de 10 millones de toneladas y representa un 6% del comercio mundial) la situación es muy similar, ya que allí Estados Unidos y Brasil tienen 0% de arancel, contra un 428,7% que enfrenta la Argentina.

Hay dos mercados de relevancia que se perdieron en los últimos años: Colombia y Perú (parte de la Comunidad Andina). Entre ambos países compran 9 millones de toneladas pero la Argentina casi no abastece a esas plazas a pesar de tener arancel del 0%. Esto tiene que ver con el sistema de franja de precios, que busca estabilizar el costo de importación de algunos productos agropecuarios, que nos dejó afuera.

Entre 2009 y 2012 Estados Unidos firmó tratados de libre comercio con ambos países y desde entonces se convirtió en el principal abastecedor.

Irán también se perdió por una cuestión fitosanitaria relacionada a la Stenocarpella. Este mercado representa un volumen anual de 7,6 millones de toneladas, abastecido principalmente por la Unión Europea (61%) y Brasil (12%).

“No debemos entrar en la falsa sensación de status quo. El hecho de estar en un mercado no te asegura tenerlo ganado, ya que un competidor puede lograr mejores condiciones”, asegura Illescas.

Ver también: Las oportunidades del maíz argentino en el mundo

Entonces, ¿qué hacemos con el maíz?

Se debe tratar de direccionar la mercadería hacia nuevos mercados y nuevos usos, algo que es complementario con la exportación de maíz en grano.

Ver también: Exportadores de maíz también celebran la apertura de China al cerdo

Se debe apuntar a las regiones en desarrollo como África y Asia, en donde el consumo de proteína traccionado por las carnes crece a niveles mayores que a nivel global.

“Es adonde tiene que apuntar la Argentina”, destaca Illescas.

Obstáculos al comercio

Desde la Fundación INAI explican las principales barreras que se aplican al comercio:

Illescas explica que es un contexto internacional cargado de incertidumbre por el conflicto entre Estados Unidos y China y las políticas públicas que se implementan en distintos países.

Las estimaciones de la OCDE muestran que los principales países exportadores continúan creciendo en el mercado internacional, aunque a tasas menores de años anteriores.

Esto se puede ver en el Balance Comercial del Maíz para el 2027. Estados Unidos crece a tasas menores de los últimos años y aparecen nuevos mercados como importadores:

Además, para analizar el contexto debe tener en cuenta la vinculación de los principales importadores y exportadores.

En la actualidad Estados Unidos tiene acuerdos con México, Corea y Colombia. “Estos acuerdos no solo reducen aranceles y barreras al comercio, sino que también generan confianza institucional entre los potenciales socios comerciales”, destaca Illescas.

Además, hay intenciones de Estados Unidos de negociar con la Unión Europea.

Sobre las ayudas a productores, no solo se tienen en cuenta los subsidios directos, sino también las protecciones de frontera, por eso es importante avanzar en acuerdos comerciales con potenciales compradores.

En maíz se observa que China antes era un país exportador y pasó a ser importador, entregando apoyos por US$ 15.000 millones a los productores locales, un monto que equivale a la mitad del valor de las exportaciones agroindustriales de la Argentina.

La cancha está muy desnivelada al momento de competir”, destaca el especialista de INAI.

Estados Unidos también compensa a sus productores, más allá de la Farm Bill, que se ubica en el orden de los US$ 12.000 millones. Cuando se anunció este subsidio el año pasado la decisión de siembra ya estaba lanzada. Ahora, el reciente paquete de ayudas se anunció antes de la siembra.

“Son situaciones que generan distorsiones en los mercados internacionales, el productor argentino debe luchar contra todo esto al acceder a los mercados internacionales”, apuntan desde la Fundación.