Maíz: el tesoro americano

El potencial sin límites del maíz.

Por Julián Martínez Quijano, gerente de Relaciones Institucionales de Maizar.

El maíz fue una de las primeras plantas cultivadas y el alimento básico de las culturas americanas, muchos siglos antes de la llegada de los europeos. Se cultivaba en México hace más de 6 mil años. A fines del siglo XV fue llevado a Europa, donde se convirtió en un factor clave de la alimentación humana y animal. Por su gran productividad y versatilidad, se extendió rápidamente a todo el planeta. Con el correr de los años, las industrias vinculadas al cultivo se fueron desarrollando progresivamente, transformando un grano cuyo único destino era la alimentación humana en una materia prima esencial para el desarrollo de múltiples procesos industriales que agregan valor a la producción.

El maíz es mucho más que un alimento. Es el recurso renovable más valioso del planeta. En la actualidad, por su valor como forraje, biocombustible y materia prima para nuevas tecnologías como los bioplásticos, se transformó en el grano más producido del mundo, con más de 1.100 millones de toneladas.

El comercio internacional de maíz y los productos de transformación crece exponencialmente y le ofrece a la Argentina una gran oportunidad de desarrollo. Sin embargo, mientras los Estados Unidos transforman internamente un 87% de su producción de maíz, y Brasil un 65%, la Argentina transforma menos del 30%. Es indispensable desarrollar todo nuestro potencial como cadena, en carnes, lácteos, productos de molienda, bioetanol, biogás y biomateriales.



La Argentina debe retomar un sendero económico que propicie las inversiones. Esto nos obliga a trabajar sobre los distintos factores que afectan la competitividad de nuestras industrias. Hay algunos sectores que hoy encuentran situaciones particularmente difíciles. Los altos impuestos, la evasión impositiva y la inflación dañan la competitividad y generan obstáculos a la hora de decidir inversiones.

El crecimiento del valor agregado en la cadena del maíz promueve el arraigo de las poblaciones en sus lugares de origen, reduciendo las migraciones y combatiendo la pobreza rural. Es un objetivo primordial encontrar la manera de reducir los índices de pobreza del país y llevar a la Argentina al nivel que todos deseamos.

En nuestro país, el área sembrada con maíz viene creciendo sostenidamente y alcanzó en la campaña 2018/19 el récord de 6 millones de hectáreas de maíz comercial sembradas con el cultivo, que según las proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se traducirían en 48 millones de toneladas. Pensando en la siguiente siembra, todo parece apuntar a una muy buena campaña para seguir apostando al maíz. Todo parece indicar que continuará la tendencia creciente y que el maíz se encamina hacia un nuevo récord de superficie. La demanda internacional sigue firme y contamos con buenos precios futuros, reflejo del serio problema climático que sufren los Estados Unidos.

Expandiendo las fronteras

Además, el área sembrada puede seguir aumentando allí donde el maíz no está presente, como es el caso de las provincias patagónicas al sur del río Colorado. Existen híbridos adaptados a la zona, agua para riego, por lo cual, podremos desarrollar allí un gran polo de transformación de granos en carne libre de aftosa, pensando en los nuevos mercados de alto valor como el japonés que se están abriendo para la Argentina. Y para ello hay que trabajar fuerte con las provincias involucradas.

Otra oportunidad para seguir expandiendo la frontera del maíz está en la provincia de Misiones. A fines de 2018, MAIZAR y la Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial de la Nación firmaron un convenio de cooperación para el desarrollo del cultivo de maíz de alta productividad en la provincia de Misiones, con miras a incrementar la disponibilidad de forraje para su transformación en origen en distintos tipos de carnes y, a su vez, para satisfacer la enorme demanda de maíz del complejo agroindustrial del Estado de Santa Catarina, Brasil, muy cercano a la frontera.

ARGENTINA: EVOLUCIÓN DEL ÁREA SEMBRADA CON MAÍZ

(en hectáreas)

Fuente: Estudios Económicos, BCBA

Este contexto de crecimiento, nos estimula a trabajar fuertemente en la exportación, tanto de maíz como de los productos de su transformación. Este año Argentina batirá su récord con 31 millones de toneladas de maíz exportadas a más de 100 destinos diferentes, desplazando a Brasil del segundo puesto del ranking de exportadores que sigue liderando Estados Unidos. Según datos del Ministerio de Hacienda, ingresarán este año por las ventas al exterior de maíz alrededor de U$S 5.000 millones.

La cadena del maíz constituye un pilar fundamental para el desarrollo de Argentina por su contribución positiva a la actividad económica y las exportaciones y por el significativo impacto que tiene sobre la generación de empleo, las oportunidades que ofrece para el desarrollo económico y social, y su contribución al desafío de satisfacer las necesidades crecientes de alimentos, a precios razonables y en forma sustentable. Es así que la única manera de aumentar sostenidamente los aportes de la cadena del maíz a la sociedad es mediante la generación de riqueza a partir del incremento en la producción y exportación de materias primas y sus productos de transformación.

Un mundo de oportunidades

El incremento de la población mundial y su poder adquisitivo previsto para los próximos años supone una demanda que continuará creciendo y brindando grandes oportunidades de desarrollo genuino a los países como Argentina, que tienen como base a las cadenas agroindustriales. El desarrollo de cosechas más productivas a partir de la ciencia y la tecnología, con la biotecnología como herramienta fundamental, es el único camino para alcanzar en 2030 la estimación que las Naciones Unidas considera necesaria: aumentar la producción mundial de alimentos en un 50%, sin incrementar la superficie cultivada.

El gran motor de la demanda mundial de alimentos es Asia, el continente más poblado y también el que tiene más dificultades para autoabastecerse. Según los informes del ingeniero Fernando Vilella, presidente del CPIA, en 12 años, unos 900 millones de asiáticos van a necesitar sustentarse de alimentos provenientes de otros países. El acuerdo Mercosur–UE nos permitirá también acceder a un mercado de más de 500 millones de consumidores con alto poder adquisitivo, que representan alrededor del 30% del PBI mundial.

El potencial de crecimiento de la cadena del maíz no tiene límites y la Argentina dispone de las más modernas herramientas para maximizar la producción de maíz y su transformación en múltiples productos que tienen una gran demanda. Sin embargo, el potencial sólo podrá alcanzarse a partir del compromiso con una estrategia que permita superar las barreras que aún existen para el corto, mediano y largo plazo. Tenemos que fortalecer nuestras instituciones y continuar con el diálogo y la búsqueda de consensos. El trabajo público-privado es clave para diseñar políticas sustentables y eficaces que den certeza y competitividad a las distintas producciones y permitan agregar valor y promover el desarrollo.