Maíz: intención de siembra y contexto en la nueva campaña

Los factores que inciden en la intención de siembra 2020/21 del maíz. Entre las amenazas y los factores positivos.

Por Nicolás Degano

Para el maíz 2020/21 se deben analizar una gran cantidad de factores que pueden incidir sobre siembra: precio, costos, políticas, clima y rol agronómico.

Hasta el momento de implantación, que comienza en aproximadamente dos meses, son varios los factores que podrían cambiar. Pero la primera impresión es que el cereal perdió atractivo contra su principal competidor, la soja.

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Desde la campaña 2015/16 el área con maíz creció un 60 % hasta llegar a la 2019/20 con 6,3 millones de hectáreas y una producción de 50 millones de toneladas.

Este crecimiento se relaciona directamente con la eliminación de retenciones y las restricciones a la exportación de finales del 2015. Ahora, los productores siguen de cerca la posibilidad de que el Gobierno aumente del 12 % actual al 15 % los derechos de exportación sobre el cereal.

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A continuación, Alberto Morelli, presidente de Maizar, repasa el contexto en la pre siembra del cereal.

Competencia versus soja

"El maíz perdió ímpetu contra la soja", comenta Teo Zorraquín, socio gerente de la consultora Zorraquin+Meneses (Z+M). Según comenta, en las zonas alejadas de los puertos y en suelos que no son tradicionalmente maiceros, la posibilidad de aumento de retenciones pone al planteo en una rentabilidad inferior.

De igual manera, se destaca la venta de semilla en pre campaña: "Se va a hacer maíz, pero un poco menos", señala el especialista de Z+M.

Lo que se espera es una señal de precio, que podría venir con una recuperación de la demanda de etanol o problemas climáticos para la campaña gruesa en Estados Unidos, en donde hasta el momento se espera una cosecha récord.

En la competencia, el planteo trigo/soja de segunda se ubica en primer lugarTambién aparece el girasol, con precios interesantes a cosecha.

Una de las amenazas para el maíz para la siembra de maíz pasa por el elevado costo que demanda el cultivo. Sobre todo por la mayor necesidad de fertilizantes.

En este sentido, la medida que implementó el Banco Central, limitando el acceso a divisas para importadores, generó un aumento en dólares de los insumos que podría impactar sobre la estructura de costos: "Esto dejó a la UREA y al Fosfato Diamónico hasta US$ 20 por encima del precio anterior a la Circular".

Del otro lado, el "antídoto" para esta amenaza es la posibilidad financiar la compra de insumos a través de las tarjetas agro con tasas inferiores al 25 - 30% anual. Lo que se busca es poder pesificar la compra para quedar "apalancado" frente a cualquier variación del tipo de cambio. Y aquí otra alternativa son los cheques.

"También se activaron los canjes por granos. Aunque por el momento no son demasiado atractivos por el precio futuro de los granos", comenta.

Los bancos están trabajando actualmente con líneas en pesos con tasas del 24% bajo determinadas condiciones, como no tener trigo o soja, ser Pyme y con plazos de amortización semestral, etc).

Desde Z+M ageregan que hay expectativa de que puedan aparecer algunas líneas para la compra de insumos en dólares a tasas menores al 6%, pero todavía no están.

Intención en la zona núcleo

"La tormenta que amenaza a las decisiones de siembra del maíz 2020/21 en zona núcleo", destaca el relevamiento de la Guia Estratégica para el Agro.

La Bolsa de Comercio de Rosario explica que a menos de 3 meses para la siembra, la incertidumbre en maíz va en aumento y se refleja en las encuestas sobre las intenciones de siembra.

Los productores están expectantes del contexto y no se han realizado nuevas reservas de semillas o averiguado por insumos en la semana. "La compra de insumos se frenó después de las decisiones que se tomaron respecto al dólar", explican desde Carlos Pellegrini, dónde hasta hace dos meses atrás esperaban mantener o subir el área.

En Cañada de Gómez, hablan de "abrupta caída del maíz", esperan "una baja del 25%". En el centro y sur de Santa Fe se encuentran decisiones de sembrar lo mismo o hasta un 10% más, pero son las menos y no alcanzan para inclinar la balanza favorablemente.

En el noreste bonaerense comentan que no hay entusiasmo y anticipan una baja más moderada, pero el doble cultivo le hace sombra y puede quitarle hectáreas al maíz.

Hacia el noroeste bonaerense, como en Lincoln, explican: "aquí influye mucho el costo del flete en los márgenes" y estiman una baja de un 10%. A pocos kilómetros en General Pinto hablan de bajas de hasta un 30% y explican que hubo una suba de entre un 15 y un 20% en el precio de los fertilizantes.

En Córdoba quieren mantener al cultivo en las rotaciones sembrando la misma cantidad de hectáreas que el año pasado, pero también manifiestan el nivel de alta incertidumbre: "Advierten que puede caer el área de los maíces tardíos y de segunda. Aunque algunos manifiestan que es una incógnita el nivel de tecnología que se va a aplicar, los que están decididos cubrirán los requerimientos totales del cultivo", señala la BCR.

Ver también: Clave para la planificación de la campaña: "Más que nunca empresas, no negocios"

Situación en Córdoba

Gonzalo Agusto, economista de la Bolsa de Cereales de Córdoba, no vislumbra un escenario demasiado atractivo en términos de precio para el ciclo 2020/21, que venía con varias campañas consecutivas de incremento en la superficie sembrada a nivel provincial.

La entidad tiene una calculadora de márgenes que permite ver los números actuales de los distintos planteos:

En Córdoba se realizará a mediados de julio un relevamiento del costo del arrendamiento, y se estima que este podría llegar a caer contra las últimas campañas por la menor rentabilidad de los planteos.

Dentro de la estructura de costos se destaca también que, si se concreta una devaluación del dólar, los fletes podrían llegar a perder participación por un ajuste que no se realiza al mismo ritmo.

Antes de ver el siguiente cuadro es importante destacar que el 70 % de la producción de maíz en Córdoba se realiza con siembras tardías:

Bajo el escenario actual, Agusto considera: "Ya el año pasado vimos una caída de maíz y podríamos llegar a ver una nueva este año". Otra amenaza que tiene el cereal a nivel provincial es que al ser la mayoría de los planteos de siembra tardía, genera que tengan que salir a competir al mercado en un momento en donde hay una gran oferta, especialmente por la safrinha.

Por otro lado, en el contexto de posible aumento de retenciones la Bolsa de Cereales de Córdoba analiza también los márgenes con retenciones del 15 % para los cereales:

Silvina Fiant, encargada de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Cereales de Córdoba, destaca como viene ganando participación el maíz en los planteos. Una tendencia que podría cambiar en la campaña 2020/21: "El trigo va a consumir la poca reserva de agua que hay en la profunidad del suelo".

"El maíz tiene un alto costo de implantación y en un escenario de riesgo el productor podría recortar el área de siembra", explica Fiant.

La especialista de la entidad cordobesa agrega que en la zona, por características de clima y suelo, es necesario mantener gramíneas dentro de los planteos para lograr una correcta proporción que permita mantener las buenas prácticas de producción.

El rol del maíz en los planteos

Desde la campaña 2000/01, más allá de caídas puntuales por clima adverso se observa una mejora en los rindes gracias a la aplicación de tecnología.

El área sembrada creció a zonas de menor aptitud agrícola y aún así el promedio se mantuvo. Esto tiene que ver con los desarrollos de nuevos híbridos que se adaptaron a cada región y combinaron distinas resistencias.

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Esteban Copati, Jefe de Estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, destaca que el cultivo es fundamental en las rotaciones, al igual que el trigo.

Además, es fundamental por el volumen que aporta. "Una hectárea de maíz rinde entre 7 y 8 toneladas por hectárea contra 3 toneladas de una de soja. Por cada hectárea que se suma estás casi duplicando el volumen de producción de alimento por unidad de superficie".

De hecho, en los últimos años hubo un incremento significativo en la producción que tuvo como correlato una leve merma en área de soja.

Es clave como graminea y por todo el aporte de rastrojo que genera para la siembra directa, que necesita tener superficie cubierta.

"Sin la mayor superficie de maíz, la última sequía (2017/18) hubiese sido mucho más dura. Al tener más materia orgánica en el suelo te permite mantener la humedad y genera un colchón en ciclos secos", destaca Copati.

Además, agrega todo el comercio de insumos que tracciona el cereal y la infraestructura que mueve el complejo maicero, que se traduce en un movimiento económico importante para el sector y para el país.

Ver también: Histórico: la cosecha récord de maíz aportará más de US$ 10.000 millones a la economía