Trigo: ¿calidad o cantidad? Esa es la cuestión

Habiendo terminado la campaña 2015/16 de trigo con la peor calidad de la historia, nos preguntamos si de cara a un nuevo ciclo, los productores mirarán con más ganas la calidad o cantidad de este cereal de invierno. El Lic. Miguel Cardos dialogó en exclusiva con Agrofy News y esto nos contó.

De cara a una nueva campaña de trigo, y con las expectativas renovadas producto de la quita de retenciones y la eliminación de los permisos de exportación, entrevistamos en exclusiva al Lic. Miguel Cardos, Miembro del Comité de Cereales de Invierno, para consultarle sobre los aspectos más relevantes de la calidad de dicho cereal de invierno.


¿Qué es un trigo de buena calidad?

“Se dice que un trigo es de buena calidad cuando se lo muele y su harina, en condiciones normales, tradicionales o estándar, da un pan de buen volumen, de buena miga y de buena corteza; en pocas palabras, de buena calidad”, explicó el Lic. Cardos.

Y agregó: “Es bueno tener trigos de buena calidad, primero porque tiene aceptación en los molinos, pero además, porque las condiciones de compra y los precios en general son mejores”.

Para poder lograrlo, el Licenciado manifestó que además de que el campo sea más o menos bueno y que el clima acompañe a lo largo de toda la campaña, es fundamental que se elijan semillas reconocidas como de buena calidad panadera.


Rinde versus calidad

Esta parece ser la disyuntiva a la que se enfrenta cada productor a la hora de encarar una nueva campaña de trigo, y la 2016/17 no es la excepción.

En este sentido, Cardos afirmó: “Siempre está la discusión rinde o calidad en la cual se dice que los trigos de buen rinde en general no son de buena calidad panadera”, sostuvo en exclusiva con Agrofy News, al momento que agregaba: “Esto es muy discutible, puesto que hay trigos de buen rinde y al mismo tiempo de buena calidad”.

De acuerdo a los dichos del especialista, si al sembrar se hace con variedades de trigo del grupo 1 (de alta calidad) y se lo fertiliza según las necesidades que tiene el campo para ese cultivo, no deberían registrarse problemas de calidad, tal como pasó la campaña pasada. “En ese caso, lo que sucedió es que por problemas de costos, directamente se optó por no fertilizar”.

En pocas palabras, si los productores se preguntan por la calidad o cantidad de trigo, la respuesta de Cardos es que opten por las dos: “Lo que conviene siempre son los términos medios: elijamos un trigo de calidad panadera regular a buena y que su rinde no sea bajo y así salvemos la campaña”.

Y para justificar su postura, el Licenciado fue categórico: “Lo que dicen muchos ingenieros es que si tienen un trigo de 4 mil kilos de buena calidad, contra uno de 6 mil kilos de calidad regular, optarán por el de 6 mil porque esa diferencia tan alta en rinde no la compensa la calidad. Sin embargo, esto es relativo porque si ese escenario se presenta en un año en el que se dan las condiciones para que haya mucho trigo de calidad, no se va a pagar sobre precio por esa condición”, explicó, y agregó: “Pero si una campaña como la pasada, obtenés un trigo de calidad, la diferencia de precios muchas veces alcanza el 100%”.


Perspectivas campaña 2016/17

Según la opinión del Lic. Miguel Cardos, la campaña próxima a empezar estará caracterizada por trigos de mejor calidad, sobre todo si la comparamos con los resultados del ciclo anterior. En palabras del especialista: “Considero que se va a apuntar a un trigo de mejor calidad porque al no haber limitaciones de roes y/o retenciones, los márgenes lo permitirán”.

Autor: María Jimena Alesso.      

Producción Audiovisual: Diego Mañas.

El presente ciclo agrícola es un buen año para sembrar trigo con tecnología y una oportunidad para utilizar dosis de reposición que permitan mejorar las condiciones del suelo y hacer más eficiente la rotación. Esta conclusión surge al considerar la mejoría notable en la relación insumo – producto.

Cuando se considera la relación UREA/Trigo se ubica en 2,2, esto siginifica que se necesitarían 2,2 toneladas del cereal para comprar una del fertilizante. Dicha relación surge de considerar la posición del Matba Enero 2017 de trigo del MATBA, que hoy el promedio para el mes de mayo ronda los US$ 165  y con un precio de referencia de UREA de 337 dólares. De este modo si se compara con el año anterior se observa una mejora del 40%, esto significa que se necesita un cuarenta por ciento menos del producto para comprar la misma cantidad de insumos. Este descenso corresponde tanto a la sensible mejoría del precio del cereal a partir de la eliminación de los derechos a la exportación como a la caida del precio de la UREA la cual depende en gran parte del precio del petróleo. En la actualidad además nos encontramos por debajo del promedio de la relación tomada desde el año 2009.

Otra relación que se sigue muy de cerca es el monoamoníaco fosforado (MAP) con el trigo por la importancia en el momento de la fertilización. Hoy en día se necesitan 3,1 toneladas del cereal para comprar una del fertilizante. Dicha relación surge de considerar la posición del Matba Enero 2017 de trigo del MATBA,  la cual cotiza en US$ 165  y con un precio de referencia del MAP de 508 dólares. Esta relación ha mejorado sensiblemente en comparación con el ciclo pasado cuando se necesitaban 4.33 toneladas del cereal para acceder a una del fertilizante. La mejora del 30% da lugar a que los manejos de los cultivos se realicen de un modo diferente que la campaña pasada.

Autor: Paula Piccolo.

A partir de la quita de retenciones y de la unificación del tipo de cambio se evalúan los resultados proyectados para la campaña 2016/17 de trigo.

En este caso se analizará el margen bruto de la siembra en la provincia de Córdoba, para la proyección se tomó un campo en el cual se realice doble cultivo. De este modo si se toma un rinde promedio para la soja de segunda de 27 qq/ha y tomando el promedio para el mes de mayo de la posición de Mayo - 17 del Matba que se encuentra en 255 dólares por toneladas se registrarían ingresos por la oleaginosa por hectárea de US$688.5. Al estar efectuado el análisis de sensibilidad en los rindes de trigo los ingresos por la soja se mantienen fijos, así como también su injerencia en los gastos comerciales y los costos directos.

En lo que se refiere a los costos directos del trigo y en particular a la fertilización, variable de gran incidencia en la calidad posterior del cultivo, se considera una aplicación de 45 kg por hectárea de urea y 45 kg de fosfato diamónico. En los gastos comerciales se considera un flete de 280 kilómetros.  Finalmente en los gastos de estructura incluyen movilidad, personal, asesoramiento técnico y contable, impuestos, conservación y mejoras.

El promedio de rendimiento del trigo para la provincia de Córdoba es 27 quintales (MAGyP, 2016), mientras que para determinados departamentos el rinde es de 20 q/ha, es por ello que se toma un rango de rendimientos que va de los 10 a los 45 quintales. A su vez se consiera la posición Enero -17 del Matba para tomar el precio futuro, que cotiza en US$ 165 por tonelada en promedio.

En la tabla se muestra el margen bruto con y sin arrendamiento. El contrato de alquiler se paga referenciado en quintales de soja por hectárea, que según la Bolsa de Cereales de Córdoba se situarán en promedio para la provincia de Córdoba en torno a los 9 quintales de soja por hectárea.

Ante estas perspectivas los resultados en campo arrendado son positivos con la escala de rinde elegida. El rinde de indiferencia se situa en los 13 qq/ha. Además en el gráfico se observa como es el resultado con un rinde promedio de tanto en soja como en trigo.

Autor: Paula Piccolo.

En el sudoeste de Buenos Aires la ecuación ha cambiado radicalmente. Cuando se analizan las variaciones de dicho resultado, se encuentra en primer lugar la mejora sustancial en el nivel de precios, que en la campaña anterior se encontraba en 145 dólares y hoy asciende a los 165 si tomamos como referencia la posición de Enero del Matba. Este incremento del 14% vino acompañado de una caída en el nivel de costos del 16%.

Entre los costos directos, luego de la labranza la mayor injerencia la presentan los fertilizantes. En este caso se consideró la utilización de 60 kg/ha de DAP (fósforo) complementado con 100 kg de UREA (nitrógeno). En comparación con el 2015 se observa una caída del 20% en este rubro, lo cual a su vez se refleja en la mejor relación insumo-producto.

Una vez obtenido los costos se puede arribar a los márgenes brutos. Para ello en primera medida se calculan los ingresos netos, los cuales dependen de los ingresos brutos que surgen por el precio futuro del trigo, el que ronda en los 165 dólares en la actualidad y de la cantidad obtenida. Según el nivel de tecnología aplicada y la zona un rinde promedio es de 26 qq/ha, con lo cual se llegaría a un ingreso bruto de 429 dólares. Una vez descontado los costos y gastos de comercialización, que según la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca se calculan como el 20% de los ingresos -incluiría a los fletes, los impuestos, las comisiones y el seguro- se llega al margen bruto.

Con los precios actuales de la posición enero el margen bruto es positivo y muy atractivo, comparando además con el panorama de la campaña anterior. Sin embargo si tenemos en cuenta los análisis de precios se espera que en los meses de cosecha el precio comercializado se encuentre por debajo de dichos guarismos. Con lo cual también se realizó el análisis con un precio de 150 dólares, en este caso nuevamente el margen bruto se encuentra por encima de lo evidenciado en el ciclo anterior. El motivo radica en la caída de los costes directos. Los rindes de indiferencia superan al rinde promedio de la zona con lo cual existe un gran incentivo a la siembra.

Además tomando el arrendamiento propuesto por la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca que consiste para la zona en cinco quintales de trigo por hectárea se arriba al margen bruto con arrendamiento. Estos resultados justifican el incremento proyectado del área del cereal ya que los márgenes son un indicador que dispara la decisión de siembra.

Autor: Paula Piccolo.