Girasol: buenas perspectivas para campaña 2011-12

Desde toda la cadena insisten en que el girasol tendría una oportunidad aún mayor con un cambio en el tratamiento impositivo. Las retenciones son del 32% para la semilla y del 30% para el aceite.

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18deJuliode2011a las10:24

La campaña girasolera comenzará en un mes, y, según especialistas, las perspectivas son buenas para el ciclo 2011-2012. En este sentido, la sostenida demanda de aceites a nivel mundial hace prever que el precio del girasol se mantenga en buenos niveles; en la actualidad duplica el valor del período de burbuja financiera.

Los buenos rendimientos obtenidos en la campaña pasada permiten pensar en términos de una superficie levemente superior a la de 2010-2011. Según los datos de la Bolsa de Cereales, la campaña 2010-2011 arrojó un área de 1,73 millón de hectáreas sembradas y 1,67 de cosechada, con una producción de 3,4 millones de toneladas, a un rendimiento promedio de 2.036 kilos por hectárea.

Según el Ministerio de Agricultura fueron 1,65 millón de hectáreas sembradas y 1,63 de cosechadas, con una producción de 3,54 millones de toneladas.

Al comparar la previsión de la oferta mundial de girasol con la del año anterior, aquella crece notablemente, de 31,1 millones de toneladas a 34,6, vale decir, unos 3,5 millones de toneladas adicionales, de los cuales tres millones se agregan al crushing (molienda).

Según lo expresado por el asesor económico de Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), Jorge Ingaramo, el crecimiento esperado de los principales productores de girasol: Unión Europea, Ucrania y Rusia, sumados, pasarían de 18,9 a 22,9 millones de toneladas.

Ese hecho no impactaría en el precio mundial del aceite de girasol, que continúa muy demandado como producto de calidad ante un crecimiento del consumo de los principales aceites del 3,7% interanual.

«El mundo exportará un 4,8% más y habrá una merma en los stocks finales del 9,4%. O sea, un mercado real bien sostenido», expresó Ingaramo.

Con este escenario, las perspectivas son optimistas. Para el presidente de ASAGIR, Ricardo Negri, el girasol reafirma su rol como cultivo clave en las zonas marginales adonde ha sido desplazado.

«El productor difícilmente se equivoque sembrando girasol», sostuvo Negri.

Para Santiago Sánchez, de Aceitera General Deheza, «el productor viene vendiendo girasol bastante bien, pero viene reteniendo soja».

Pero desde toda la cadena insisten en que el girasol tendría una oportunidad aún mayor con un cambio en el tratamiento impositivo.

«El negocio del girasol es de tres partes. Si tomamos una hectárea de girasol de 20 quintales y la multiplicamos por un precio FOB teórico de u$s 480 por tonelada, obtenemos un negocio de u$s 1.000 por hectárea», dijo Ingaramo. Sostuvo que «de esta cifra, la industria toma u$s 50; de los 950 restantes, el Estado se queda con u$s 300, los costos de producción del cultivo equivalen a aproximadamente u$s 350 y quedan otros u$s 300 para el productor».

Por ende, concluyó: «Si se redujeran a la mitad las retenciones, hoy del 32% para la semilla y del 30% para el aceite, el margen del productor se incrementaría en un 50%», lo que impactaría radicalmente en la decisión de la producción.  

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