Un modelo que es soja dependiente

El superávit comercial argentino se está achicando por el fuerte incremento de las importaciones. Y eso sucede a pesar que los precios de la soja y los alimentos siguen aumentando, y que Brasil, con su moneda -el real- superapreciada, sigue comprando autos.

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30deAgostode2011a las07:07

Bastaría que los valores internacionales de la soja, del maíz o los aceites no siguieran subiendo para que no pueda financiarse la expansión de las actividades industriales que dependen de insumos y bienes del exterior. Y tampoco se pueda afrontar el pago de intereses de la deuda pública, el giro de utilidades y la propia deuda.

Ni qué decir si, como consecuencia de mayores cosechas o de la recesión internacional, los precios internacionales retrocedieran. O si Brasil creciera menos o tocara el valor del real.

En ese caso volverían a plantearse los viejos y recurrentes faltantes de divisas que, apenas se perfilan, llevan a la “dolarización” del ahorro doméstico y la fuga de capitales por la expectativa de una inevitable “corrección” cambiaria de claras consecuencias inflacionarias.

El déficit de energía, con importaciones crecientes, multiplica la estrechez externa por el doble efecto de acentuar la escasez de divisas y ponerle un techo a la reactivación de la industria doméstica.

Por Ismael Bermúdez.

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