El biogás argentino podría reemplazar la importación de gas natural licuado

Según informo Maizar con 700 mil hectáreas de sorgo y maíz se podrían producir 6 mil millones de metros cúbicos anuales.

22deSeptiembrede2011a las10:53

En los últimos la Argentina país incrementó sus compras al mundo de combustibles para cubrir las demandas eléctricas, industriales, residenciales y de transporte. Las importaciones de Gas Natural Licuado que ingresan por Bahía Blanca y Escobar suman unos 6.000 millones de metros cúbicos anuales y generan una importante salida de divisas para el país.

Pero desde Maizar, la Asociación de Maíz y Sorgo argentinos, aseguran que esas importaciones podrían sustituirse con producción nacional y mano de obra argentina. Para ello “harían falta unas 700 mil hectáreas de sorgo y maíz que se podrían combinar con una importante cantidad de residuos orgánicos”, sostienen.

La explicación es que por las excelentes condiciones agro-ecológicas, la Argentina es uno de los pocos países donde se podría producir biogás a partir de silaje de maíz o sorgo a un precio competitivo que transportable por las redes de gas natural desde las zonas productoras hacia los centros de consumo para sustituir parte del uso del gas natural.

El biogás puede usarse en las turbinas de gas para producir electricidad o como combustible para el transporte, después de un proceso de purificación. Además sirve para producir electricidad y calor en plantas combinadas.

“El concepto de cadena de valor, que es la base del pensamiento de Maizar, nos permite comprender la relación entre oferta y demanda energética desde un nuevo ángulo”, remarcan desde la entidad.

El biogas es una forma novedosa de energía, que ofrece un abanico de oportunidades que podrían ayudarnos a resolver un conjunto de interrogantes de tipo empresario y económico; ambientales en relación al tratamiento de los residuos; y  sociales en relación a la generación de empleo, el ingreso y la demanda de alimentos y energía. Así lo propuso Maizar en el documento “Desafíos y Oportunidades para las Cadenas del Maíz y el Sorgo”, en 2008.

El biogás es una fuente de energía competitiva en costo. Se genera a partir de cultivos agrícolas, como el maíz y el sorgo, combinados con deyecciones de aves, bovinos, porcinos, residuos industriales orgánicos, residuos sólidos urbanos o aguas cloacales y otros desechos.

Esta capacidad de obtener energía a partir de residuos le da a la industria del biogás un rol central en el cuidado del ambiente.

Alemania, un país pionero
Alemania alienta la producción de biogás desde la década del los ochenta. Comenzó desarrollando pequeñas plantas artesanales que utilizaban como materia prima la bosta de los animales para autoabastecer de electricidad a las fincas y disminuir el impacto negativo de la aplicación de las deyecciones de animales sin tratar en los campos. El proceso que se utiliza para obtener biogás genera un residuo que es un excelente fertilizante ya que concentra todos los nutrientes útiles para los cultivos, habiendo eliminado todos los agentes patógenos.

A fines de los noventa, Alemania sancionó una ley que subsidiaba la producción de energía a partir de fuentes renovables que condujo a la transformación de aquellas plantas artesanales en las nuevas industriales que existen hoy. El principal objetivo era sustituir aquellas energías de las que el país era más dependiente y lograr una mayor autosuficiencia, ya que tenía inconvenientes con el abastecimiento de gas desde Rusia y veía que los precios del gas natural se habían más que triplicado en los últimos diez años y que esto impulsaba la inflación interna.

Hoy Alemania cuenta con una capacidad instalada de 6 mil plantas de generación de biogás, que consumen principalmente silaje de maíz y que brindan energía a 3,3 millones de hogares, además de tratar 15 millones de toneladas de residuo

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