La aftosa sacude a la ganadería regional

Una vez más se ponen a prueba los mecanismos de emergencia nacionales, con fortalezas y debilidades para luchar contra una enfermedad que ataca rodeos y destruye mercados.

24deSeptiembrede2011a las07:55

La reaparición de la fiebre aftosa en la región, con la detección de un brote en un rodeo vacuno en Paraguay, puso al país en alerta nacional y abrió viejos interrogantes acerca de la situación sanitaria nacional y regional y su impacto en el mercado de ganados y carnes de la Argentina.

En estos días el fantasma de esa enfermedad que no afecta la salud del hombre, pero sí a la ganadería con cuantiosas pérdidas económicas, reapareció en la memoria de industriales y productores argentinos.

Hoy la Argentina tiene en relación con el control de la fiebre aftosa fortalezas y debilidades. A la reconocida eficiencia del esquema de alerta sanitaria que funciona en el país instrumentada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el estricto cumplimiento de la vacunación y la toma de conciencia de los productores, se le enfrenta la amplia y vulnerable frontera Norte y la falta de una integración sanitaria real con los países vecinos.

La Argentina tiene la condición de país libre de aftosa con vacunación en la mayor parte de su territorio y sólo es libre sin vacunación al sur del río Negro, en la Patagonia.

Según se informó en el Senasa, el Sistema Nacional de Emergencia Sanitaria (Sinaesa) que funciona bajo su dirección, se activa ante la detección de enfermedades persistentes, exóticas o situaciones epidemiológicas tanto en el país como en los países limítrofes. Dispone de equipos regionales de emergencia que están distribuidos estratégicamente.

en todo el país, que están conformados por agentes oficiales que están entrenados regularmente para atender esas situaciones de emergencia.

Con enfermedades de gran impacto, como la aftosa, hay, además, un plan de contingencia y un manual de procedimientos específicos, en el que están definidos todas las estrategias desde que aparece el caso hasta su resolución definitiva.

Todo este mecanismo fue el que se aplicó con buenos resultados para controlar el foco registrado en 2006 en la localidad correntina de San Luis del Palmar.

Para el consultor privado Gustavo Idígoras, este foco, en Paraguay, encuentra a la Argentina en una situación mejor que años atrás. Por un lado, los productores están con un alto nivel de conocimiento y de aceptación de que tienen que actuar, no sólo en materia de vacunación, sino también en información sanitaria".

En diálogo con La Nacion reconoció el consultor que el Senasa se ha ido reforzando año tras año, desde el punto de vista presupuestario, con recursos humanos y en el refuerzo de los controles sobre la base de las distintas características de las regiones.

Pero Idígoras se quejó de la falta de una integración regional y de los trastornos que eso provoca. "No tenemos controles comunes; no tenemos sistemas de comunicación comunes; no hay un sistema de alerta sanitaria común; no hay una base de datos compartida, en la que podamos ver cuáles son las áreas de riesgo que puedan tener Brasil, Paraguay, Uruguay, la Argentina, Chile y Bolivia", señaló.

Agregó que el Comité Veterinario Permanente (CVP), creado dentro de la órbita del Comité Agropecuario del Sur (CAS), se reúne en forma periódica (el último encuentro fue hace dos semanas en Montevideo), pero que "sigue habiendo desconfianza, ocultamiento y no nos damos cuenta de que la aftosa, igual que la mosca de los frutos, el cancro, la carpocapsa, la roya o el picudo algodonero, son enfermedades regionales que hay que atacarlas en forma común y regional".

En ese sentido, enfatizó: "La Argentina no puede tener un plan para erradicar una plaga o una enfermedad si el país vecino no hace lo mismo o viceversa. Tiene que haber mecanismos de integración san

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