El Gobierno niega que le preocupe la baja de precios de la oleaginosa

El Gobierno salió ayer a minimizar la preocupación que le puede generar el derrumbe internacional de la soja. El jefe del Gabinete, Aníbal Fernández fue el primero en salir al cruce de “los vaticinios alarmistas de algunos economistas, que son chirolitas bien pagos”. Y luego fue el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, le puso cifras a la “tranquilidad” oficial.

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04deOctubrede2011a las08:00

“Son los que buscan profecías autocumplidas y que se las van a volver a meter en las carteras, porque no van a encontrar salidas por esa vía”, advirtió el jefe de ministros, quien dijo que viene escuchando presagios de una crisis en el país “hace diez años”.

En realidad, las declaraciones de Aníbal se produjeron luego de que El Cronista informara ayer que “la soja perdió casi 20% en un mes y ya preocupa al Gobierno”.

El jefe de Gabinete, en declaraciones radiales, dijo por la mañana: “No vamos a tener ningún problema de ninguna característica” por la caída en el precio de la soja y replicó que los economistas se expresan “en función de lo que le mandan a decir” y son “una suerte de chirolitas bien pagos”.

Según Fernández, “cuando hay política y muñeca del gobernante y la cabeza de la presidenta (Cristina Fernández) por delante de los problemas de los argentinos, se encuentran soluciones”.

Por la tarde, Domínguez reforzó la idea de un oficialismo despreocupado por la volatilidad de los valores internacionales del principal cultivo argentino. “El productor vendió el 80% de la cosecha 2010/11, es decir, 40 millones de toneladas aprovechando los mejores precios del mercado internacional”, enfatizó. Y consideró que para “el 20% restante, 10 millones de toneladas, los productores que saben discernir, van a esperar mejoras en las condiciones de precios de los mercados internacionales para vender”.

Domínguez habló sobre la base de las declaraciones de compras de soja que hacen los exportadores y la industria aceitera. Pero evitó referirse a que de ese total unas 14 millones de toneladas fueron comprometidas por los productores en condición “a fijar”, es decir que no pudieron aprovechar los altísimos precios externos.

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