La Presidenta desafió a la CGT y rechazó el reparto de ganancias

Dijo que no lo puede Imponer el Estado. Y que Es cosa de empresarios y trabajadores.

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23deNoviembrede2011a las07:52

Repite que no es neutral. Que ella está del lado de los trabajadores, de los más vulnerables. Pero otra cosa distinta es su relación con el jefe del movimiento obrero organizado. Ayer volvió a quedar claro que la Presidenta se siente mucho más a gusto con el presidente de la Unión Industrial, José Ignacio de Mendiguren que con Hugo Moyano.

En su largo discurso de ayer, Cristina mencionó 12 veces a De Mendiguren (cuatro de ellas por su apodo, “Vasco”). Siempre de manera amistosa. En cambio una sola vez se refirió a Moyano, y ni siquiera lo mencionó por su nombre. “Sé que estuvo hablando aquí ... No sé si hace un rato … ¿Está el compañero secretario general de la CGT? ¿No? ¿Se fue? Bue.”, lo buscó en vano en la platea con su vista.

La Presidenta ya había convocado a inaugurar la etapa de la “sintonía fina” del modelo y le había reclamado a los industriales la reinversión de sus utilidades. Pero había llegado el momento de enviarle mensajes a los sindicalistas. Y no fueron de cariño.

“Seguramente (Moyano) les debe haber hablado de la ley de distribución de ganancias, por lo menos yo lo veo todos los días en los diarios y lo leo con mensajes hacia el (Poder) Ejecutivo”, arrancó Cristina, un rato después de haber criticado a los que quieren discutir temas con ella a través de los diarios.

A esa indirecta, le siguieron palos menos disimulados.

Envió al arcón de los recuerdos el proyecto de reparto de ganancias impulsado por la CGT a través del diputado Héctor Recalde, que ya había sido demorado por Néstor Kirchner. La Presidenta felicitó a las empresas grandes que compartían sus ganancias con sus trabajadores, pero consideró que no se podía generalizar ni imponerse por ley. Que debe ser discutido en cada convención colectiva. “Es una cosa que tienen que decidir entre los empresarios y los trabajadores, no la puede imponer el Estado por la fuerza a través del Parlamento”. Punto Final.

Enseguida, Cristina pareció responder a los cuestionamientos que le llegaron en los últimos días desde la CGT al afirmar que “nadie puede, no por lo menos honesta y sinceramente, decirle a esta Presidenta que no defiende los intereses de los trabajadores”. Recordó, como lo había hecho ante Moyano en el Estadio de River el año pasado, que trabaja desde los 18 años. “Creo que tengo pergaminos suficientes para acreditar que siempre he defendido los intereses de los trabajadores”.

Exhibió esos antecedentes antes de quejarse ante conflictos “que ya no son con la patronal o con el Estado, son intersindicales, de encuadramiento, de quiénes son mis afiliados o quiénes dejan de ser. Y paralizamos la actividad de una empresa o de toda la actividad económica”. Cualquier semejanza con los bloqueos de los camioneros moyanistas para captar nuevos afiliados no es pura coincidencia.

También reclamó a quienes no acatan una conciliación obligatoria ante un conflicto sindical. Cualquier semejanza con la acusación que pesa sobre los técnicos aeronáuticos, tampoco es coincidencia.

“Innovación en los comportamientos, innovación en las cabezas” , pidió hacia el final Cristina.

Por Leonardo Mindez.

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