Lo interno influye más que lo externo
La vigencia de las restricciones a la comercialización de trigo y de maíz ha tenido sobre los precios un efecto mucho más negativo que la crisis mundial.
A esta altura de los acontecimientos ha quedado demostrado que el daño producido por la política anti-exportadora de trigo y de maíz, implementada por el Secretario de Comercio, en un momento en el cual el Gobierno necesita de las divisas para recomponer su balanza comercial y el superávit fiscal, ha tenido un efecto mucho más negativo para los precios que la misma crisis de la Unión Europea.
La corrida del dólar, el retiro de los plazos fijos en pesos y su conversión al dólar “blue”, el “pedido” del Gobierno a los exportadores para que demoren la salida de sus ganancias al exterior, el nuevo esquema para las empresas mineras y petroleras que deben liquidar el ciento por ciento de sus divisas en pesos, la sugerencia a los importadores “no paguen una sola carta de crédito, y unas cuantas disposiciones más que han terminado por asfixiar el sistema financiero local e internacional.
Todas ha tenido como consecuencia directa la paralización del comercio exterior de la Argentina, tanto desde el punto de vista de la importación como de la exportación.
